El Gobierno británico anunció el refuerzo de su presencia militar en Chipre luego del ataque con drones atribuido a Irán contra la base aérea de Akrotiri. El despliegue incluye helicópteros equipados con tecnología antidrones y el envío del destructor de defensa aérea HMS Dragon a la región.
“Acabo de hablar con el presidente de Chipre para hacerle saber que estamos enviando helicópteros con capacidades antidrones y que el HMS Dragon se desplegará en la región”, expresó Starmer a través de sus redes sociales, al tiempo que reafirmó el compromiso del Reino Unido con la seguridad del personal militar británico destacado en la isla.
La decisión se enmarca en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. En paralelo, Francia envió sistemas antimisiles y una fragata, mientras que Grecia destinó cazas F-16 y embarcaciones hacia la zona, según reportes internacionales.
Cooperación europea y límites a la intervención
Reino Unido, Francia y Alemania —el denominado E3— emitieron una declaración conjunta en la que confirmaron que pondrán sus fuerzas a disposición de acciones defensivas, aunque descartaron participar en ataques directos contra Irán. El objetivo declarado es proteger infraestructuras estratégicas y a sus ciudadanos en la región.
Tensiones con Estados Unidos
El despliegue británico se produce en medio de un enfriamiento diplomático con Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, criticó públicamente la postura inicial de Londres respecto al uso de sus bases militares para la ofensiva contra Irán.
En un primer momento, Starmer rechazó que Estados Unidos utilizara instalaciones británicas para lanzar ataques. Posteriormente, autorizó su uso exclusivamente con fines defensivos, para interceptar misiles iraníes.
Las diferencias también alcanzaron a la estratégica base de Diego García, en el archipiélago de Chagos, cuyo futuro genera posiciones divergentes dentro del propio gobierno estadounidense.
El refuerzo militar en Chipre refleja el aumento de la tensión regional y la coordinación defensiva europea, en un escenario que continúa evolucionando y que mantiene en alerta a las principales potencias occidentales.
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