"Desde el 2018 estoy acá y no paré más. Antes estaba en la Rambla con el campeón marplatense de ajedrez Rubén Cristóbal, ya fallecido pero toda la vida jugué al ajedrez”, dice sentado en una de las mesas José Navarrete mientras mira fijamente el tablero y en busca de un movimiento que lo haga continuar con la partida.

Si bien jugó ajedrez toda su vida, Navarrete decidió divulgarlo en Mar del Plata y para ello eligió ir a una plaza, sentarse con su tablero y esperar un contrincante. “Es algo que amamos. Es un deporte, pero no es físico, es mental”, dice y se corrige enseguida “Es físico, porque para ser un buen ajedrecista tenés que estar bien Hay que estar sano, tener una buena alimentación, hacer deporte, hacer todo, aunque te parezca medio medio raro todo lo que se diga”, cuenta.

Talento innato, presente y futuro
“Conozco muchos grandes maestros que pareciera que nacieron ya para el ajedrez. Hay chicos que a los cuatro o cinco años ya están jugando, pero hay que meterle libros también. Hay que aprender porque el ajedrez está lleno de cosas”, asegura Navarrete que sostiene que en la peatonal “juega todo el mundo” y explica que, depende cómo se desarrolle la temporada, las partidas pueden realizarse hasta el mes de marzo.

- ¿Cómo cómo se impulsa el deporte cuando surge una figura como la de Faustino Oro? Por ejemplo
-Creo que sirve mucho porque en ajedrez no no tuvimos grandes figuras como en el fútbol o el básquet o el automovilismo. Hace poquito, Kasparov le puso en un posteo Chessi (un juego de palabras entre Ches, ajedrez en inglés, y Messi).
Una de las figuras que es el ex Gobernador de la Provincia y actual secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Vicejefatura de Gabinete del Interior de Argentina, Daniel Scioli. “El viene muy seguido cuando está en Mar del Plata”, dice José y por lo bajo cuenta que el ex gobernador “algo juega”
“No digo que todas las noches, pero viene bastante seguido”, cuenta el ajedrecista y confiesa que Scioli tiene una costumbre particular: “Suele pedir sacar el caballo”.

El particular pedido se repite cada vez que llega a la Peatonal. “El te pregunta, entonces vos le decís bueno me tenés que dar un caballo y hay que jugarle sin el caballo. O sea, cuando jugás con Scioli, ya tenés un caballo menos”, resume.

Pasa la tarde, José recorre todas las mesas realizando diferentes combinaciones, llega Scioli, quitan los caballos y juegan una partida. Poco después de la medianoche, lejos del ruido que generan las manifestaciones por la presencia de Javier Milei a metros de allí, finaliza la última partida y José comienza a acomodar los tableros y guardarlos hasta que al día siguiente volverá a armar todas las mesas a la espera de contrincantes… porque el ajedrez es así.
Por: 0223.com
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