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En el marco de las celebraciones por el Día de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, el párroco de San José, Marcelo Panebianco, encabezó este viernes sus primeras actividades litúrgicas en Balcarce desde su asunción, concretada el pasado domingo.

El sacerdote destacó el profundo significado que tiene esta fecha para los argentinos y sostuvo que el trabajo representa mucho más que un medio de sustento.

"Es un día muy importante, muy querido en Argentina. Siempre está la gran alegría por la acción de Dios, que nos asiste y nos ayuda, y también este elemento de dolor e incertidumbre por las distintas situaciones: la falta de trabajo, las posibilidades, la remuneración y tantas otras cuestiones que hacen compleja la vida", expresó.

Panebianco remarcó que el trabajo posee una dimensión espiritual, ya que forma parte de la vocación de la persona.

"Algo tan concreto como el trabajo no es simplemente algo ordinario de la vida del hombre, sino que tiene que ver con Dios. Él es el primer trabajador, el creador, y nos creó para eso. El trabajo implica la dignidad de la persona, porque no es solamente para sostener la vida, sino para colaborar con el bien común", afirmó.

En ese sentido, explicó que pedir la intercesión de San Cayetano constituye una expresión de fe profundamente arraigada en el país.

"Que nosotros el tema del trabajo se lo pidamos a Dios y pidamos la intercesión de San Cayetano está muy bueno, es muy interesante", señaló.

Un fenómeno muy argentino

El sacerdote también hizo referencia a la particular devoción que existe en Argentina hacia San Cayetano, muy superior a la que se observa en otros países.

"Él es un santo italiano, murió en Nápoles, pero el fenómeno de pedir su intercesión por el trabajo es netamente argentino. En Italia es conocido, por supuesto, pero no tiene la popularidad que alcanzó acá. Es algo que se desarrolló especialmente en nuestro país", explicó.

Los primeros días en Balcarce

Más allá de la festividad religiosa, Panebianco habló sobre sus primeros días al frente de la parroquia San José y aseguró sentirse muy bien recibido por la comunidad.

"Estoy muy bien, realmente súper bien recibido. La gente es muy cálida, así que estamos de luna de miel en esta nueva etapa. Balcarce es enorme, con las tres parroquias, y recién estoy empezando a recorrerla, pero hasta ahora estoy muy feliz", comentó.

No obstante, reconoció que el desafío pastoral es importante.

"Con el temor lógico de un desafío grande, de poder estar a la altura de todas las necesidades. Pero desde la confianza en Dios y siguiendo el ejemplo de San Cayetano, iremos desarrollando esta vida en común como familia, conociéndonos y trabajando juntos", sostuvo.

El nuevo párroco recordó además que su vínculo con Balcarce no es reciente, ya que durante su etapa de seminarista participó de misiones en la zona rural del partido.

"Empecé el seminario en 1990 y durante tres veranos hice misión en la Escuela Nº 226, en El Dorado. Tengo un recuerdo muy lindo de esa experiencia. Después vine algunas veces de visita, pero ahora es un redescubrimiento de todo Balcarce", indicó.

Finalmente, valoró el hecho de compartir la tarea pastoral junto a otros sacerdotes.

"Hace diez años que estaba solo en Pinamar. Ahora somos cuatro sacerdotes y eso realmente es muy lindo. Es una experiencia muy enriquecedora", concluyó.

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