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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ratificó que las recientes bajas de aeronaves militares norteamericanas no modificarán la estrategia bélica ni las negociaciones en el conflicto con Irán.

En declaraciones a NBC News, el mandatario minimizó el impacto del derribo de un caza F-15 y un avión de ataque A-10 Warthog: “No, en absoluto. No, es la guerra. Estamos en guerra”, afirmó.

La jornada del viernes fue la más costosa para las fuerzas estadounidenses desde el inicio de las hostilidades hace cinco semanas. El episodio central fue el derribo de un F-15 sobre territorio iraní, lo que obligó a desplegar un operativo de búsqueda y rescate en zona hostil.

Uno de los tripulantes fue rescatado con vida, mientras que el destino del segundo permanece sin confirmación oficial.

La situación se agravó cuando la Guardia Revolucionaria iraní informó haber impactado un A-10 Warthog cerca del Estrecho de Ormuz. Según The New York Times, el piloto logró eyectarse tras dirigir la aeronave hacia espacio aéreo de Kuwait, donde fue rescatado.

En paralelo, dos helicópteros UH-60 Blackhawk que participaban del operativo también fueron alcanzados por fuego enemigo, aunque sin víctimas.

Estos hechos ponen en tensión las declaraciones recientes de Trump, quien había asegurado que Irán estaba “completamente diezmado”. Sin embargo, el desarrollo de la denominada operación conjunta con Israel evidencia una capacidad de respuesta aún activa por parte de Teherán.

Según la agencia Mehr, la ofensiva dejó más de 2.000 muertos, incluyendo figuras clave como el ayatolá Alí Khamenei, además de altos funcionarios del gobierno.

A pesar del golpe a su estructura política, Irán mantiene capacidad operativa y continúa afectando el escenario global, especialmente por su control del Estrecho de Ormuz, lo que impacta directamente en el precio del petróleo.

En el plano diplomático, los intentos de mediación se encuentran estancados. Según The Wall Street Journal, las gestiones impulsadas por Pakistán están en un “punto muerto”, mientras Teherán rechaza negociar con Washington.

El analista Richard Haass advirtió que la falta de diálogo directo incrementa el riesgo de una escalada mayor.

En tanto, desde la Casa Blanca, voceros como John Kirby reafirmaron que la presión militar continuará hasta alcanzar los objetivos estratégicos.

El conflicto entra así en una fase crítica, con la advertencia de nuevas ofensivas en las próximas semanas y una creciente preocupación internacional por una posible escalada prolongada.

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