Lucio tiene 13 años y, aunque la vergüenza no le permitió hablar en el video, su mensaje es claro y lleno de esperanza: quiere una familia que lo cuide, lo quiera y le brinde un lugar donde sentirse bien.
Hace un año y nueve meses que vive en un hogar junto a tres de sus hermanos, con quienes mantiene un vínculo muy fuerte y desea seguir en contacto.
Le gusta la gimnasia artística, hacer peinados, dibujar, armar pulseras y escuchar música. Se define como una persona muy amigable y disfruta de cosas simples como comer ñoquis, ravioles o milanesas napolitanas.
Su mayor deseo es encontrar una familia que abra su corazón y le dé amor.
La adopción puede cambiar una vida. Y también puede transformar la tuya.