Más previsiones: Tiempo en 25 días

En diálogo con GABAL, Nahuel Rodríguez contó detalles de la increíble travesía que lleva adelante junto a su esposa y su hijo, un viaje que comenzó el 16 de marzo de 2024 y que tiene como objetivo final llegar a Alaska.

Actualmente, la familia se encuentra en el norte argentino, más precisamente en Molinos, provincia de Salta, recorriendo la mítica Ruta 40 en un vehículo inspirado en los que utilizaba Juan Manuel Fangio.

El punto de partida no fue casual: el viaje comenzó en el Paseo Fangio, en la ciudad de Buenos Aires, un lugar cargado de simbolismo para el automovilismo argentino. “Nos pareció muy lindo empezar desde ahí, donde hay un monumento y donde se respira historia”, explicó.

La idea nació de un sueño compartido en pareja. Mientras su esposa, fotógrafa, anhelaba capturar las auroras boreales, Nahuel decidió ir por su propio deseo de infancia: tener un auto como el de Fangio. Así comenzó la búsqueda de una cupecita Chevrolet modelo 1940, que hoy es protagonista de esta aventura.

“Lo que nos trajo hasta acá es la pasión. Desde chico veía las carreras y soñaba con esto”, relató Nahuel, de 34 años, quien dejó su trabajo en el rubro informático para lanzarse a la ruta junto a su familia.

El viaje no solo es un desafío mecánico y logístico, sino también humano. A lo largo del recorrido, la familia ha vivido experiencias intensas, desde desperfectos técnicos hasta problemas de salud, siempre acompañados por la solidaridad de la gente. “Nos pasó de todo, pero siempre apareció alguien para darnos una mano”, contó.

El recorrido ya incluyó el sur del país, llegando a Ushuaia en invierno, y ahora continúa hacia el norte con destino a La Quiaca. Luego, el objetivo es seguir avanzando por el continente hasta llegar a Alaska, en un trayecto que no tiene tiempos definidos. “No tenemos plazos, esto depende de muchos factores. Es un desafío constante”, aseguró.

El proyecto también tiene una forma particular de financiamiento: venden fotografías a colaboración durante el camino, lo que les permite continuar el viaje.

Además, la experiencia se convierte en una oportunidad educativa para su hijo Carlitos, de seis años, quien continúa su escolaridad de manera remota mientras recorre el continente.

Más allá del destino final, Nahuel tiene en claro cuál es el verdadero valor de esta aventura: “Lo más lindo está en el camino, en la historia, en la gente y en poder recordar lo que fue el automovilismo y lo que soñó alguna vez”.

Quienes deseen seguir esta travesía pueden hacerlo a través de sus redes sociales y canal de YouTube bajo el nombre “Hasta Alaska 40”, donde comparten cada etapa de este viaje que combina historia, familia y pasión por los fierros.



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