En diálogo con este GABAL, Telechea describió un camino de luchas y frustraciones que comenzó con esperanza. Junto a su hermano Martin Telechea, decidió apostar por el reciclado como forma de trabajo digno: “Tenía toda la fe puesta en Dios de que íbamos a poder manejar nuestra economía y no dejar que otros metan la mano en nuestro bolsillo”, expresó.
Según relató, tras gestiones con la cooperativa Mundo Reciclado Limitada, lograron ingresar a la planta del relleno sanitario. Sin embargo, allí comenzaron los problemas internos: “No había compañerismo, no era escuchado ni valorado. Se tomaban decisiones sin informarme, como si yo no existiera”, denunció.
Telechea aseguró que, a pesar de haber sido uno de los más activos en convocar a recicladores locales y sostener la organización, la conducción recayó en otros compañeros. Desde entonces, dijo, se multiplicaron los conflictos: “Había malos tratos, mala dirigencia, y yo intentaba mejorar las cosas, proponer otro esquema de trabajo, pero no me escuchaban”.
En ese contexto, relató que un joven al que había sumado, Ramiro, decidió irse ante la falta de apoyo: “Era muy capaz, pero los dirigentes no le enseñaban y se cansó. Eso me dolió mucho”.
La situación, según describió, se volvió cada vez más tensa. “Me hacían la guerra mis compañeros. Me decían que no trabajaba, que no era compañero. Pero los números hablaban: yo hacía tres fardos solo, cuando un grupo de ocho apenas lograba uno”, aseguró.
Finalmente, Telechea denunció que fue apartado de la cooperativa. “Me dijeron que no podía trabajar más ahí y que si iba a la planta me sacarían por la fuerza. Eso me rompió el corazón”, lamentó.
Desde entonces, volvió a cartonear en la calle, una actividad que definió como dura y frustrante: “Para juntar cuatro mil pesos hay que andar todo el día, caminando cuadras y cuadras. Por eso no quería volver a la calle”.
El ex trabajador asegura que sigue esperando ayuda de quienes se comprometieron a brindarla, aunque hasta el momento no ha tenido respuestas. “Lo que más me duele es que en vez de crecer y avanzar, quedé en la nada. Yo solo quería trabajar para mantener a mi familia”, cerró con evidente angustia.