La reestructuración que atraviesa el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ya tiene un fuerte impacto en Balcarce. Según datos relevados por el periódico La Vanguardia, 43 trabajadores de la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce aceptaron los retiros voluntarios impulsados por el Gobierno nacional, una cifra que representa el 18% de la planta total del organismo en la ciudad.
La situación genera preocupación debido a que una parte importante de las desvinculaciones corresponde a personal altamente calificado que desarrolló gran parte de su carrera profesional dentro del INTA y que forma parte de la estructura técnica y científica que sostiene las actividades de investigación y extensión.
De acuerdo con la información difundida, 24 de los retiros corresponden a profesionales, entre ellos cinco jefes de Agencias de Extensión Rural. Los otros 19 trabajadores desempeñaban funciones técnicas en laboratorios, tareas de campo y áreas administrativas vinculadas al funcionamiento diario de la institución.
La Estación Experimental Agropecuaria Balcarce ocupa un lugar estratégico dentro del sistema científico y productivo nacional. Además de desarrollar investigaciones en agricultura y ganadería, integra la Unidad Integrada Balcarce, un modelo de articulación entre el INTA y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata, reconocido por su aporte a la formación de profesionales y a la generación de conocimiento aplicado al sector agropecuario.
El proceso de reducción de personal no se limita a Balcarce. A nivel nacional, el organismo cuenta actualmente con unos 5.700 trabajadores bajo convenio, aproximadamente mil menos que al inicio de la actual gestión nacional. Sin embargo, el plan de ajuste contempla profundizar esa reducción mediante un programa de retiros voluntarios que busca alcanzar alrededor de 1.200 desvinculaciones adicionales.
En este contexto, días atrás el director de la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce, Facundo Quiroz, había señalado que “la mejor manera de defender al INTA es conocerlo”, en referencia al papel que cumple la institución en la investigación, la transferencia tecnológica y el desarrollo productivo del país.
La salida de casi una quinta parte del personal de la sede local vuelve a poner en el centro del debate el futuro del organismo y el impacto que los recortes pueden tener sobre uno de los principales polos de investigación agropecuaria de la Argentina.
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