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Patricia Bianchi cerró una etapa de cuatro décadas dedicada a la enfermería y eligió hacerlo con un mensaje cargado de emoción y recuerdos. A través de sus redes sociales, confirmó su jubilación y repasó parte de su recorrido, atravesado por experiencias que marcaron su vida personal y profesional.

“Siempre pensé que me iba a jubilar en Clínica Balcarce, pero el universo tenía otros planes para mí”, expresó, dejando entrever el valor simbólico que tenía ese objetivo. Sin embargo, lejos de la frustración, su mensaje puso el foco en el camino transitado.

Bianchi recordó sus inicios en el geriátrico Hostal de los Abuelos, donde trabajó durante una década y forjó vínculos que aún hoy conserva. “Fue una hermosa familia”, destacó, al tiempo que evocó los abrazos, los compañeros y los pacientes que formaron parte de esos años.

A lo largo de su carrera, atravesó distintas etapas dentro del sistema de salud, siempre con el mismo compromiso. En ese sentido, uno de los pasajes más sentidos de su relato estuvo ligado a la pandemia, una experiencia que definió como imborrable: “Ese miedo de volver a casa sin saber si llevabas el virus”, recordó.

A pesar de las dificultades, aseguró que nunca dudó de su elección: “Siempre me preguntan si volvería a ser enfermera. Obvio. Porque se nace”, afirmó, sintetizando el sentido de pertenencia hacia una profesión que, según sus palabras, se lleva “en la sangre”.

En su publicación también hizo referencia a los momentos más gratificantes de su labor, como acompañar nacimientos y contener a madres en sus primeros instantes. “Escuchar el primer llanto de un bebé y ver la mirada de la madre buscando tranquilidad”, describió, como una de las experiencias más significativas.

Además, mencionó los sacrificios personales, como pasar fiestas lejos de su familia, y las tradiciones del ámbito hospitalario, como la espera del primer bebé del año, situaciones que también forman parte de la identidad del trabajo en salud.

Finalmente, Bianchi agradeció la despedida sorpresa que recibió y cerró con una frase que resume su recorrido: “No me va a alcanzar la vida para agradecer. Vale la pena ser enfermera”.

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