La expectativa por ver a Messi se hizo sentir desde varias horas antes del encuentro. Miles de fanáticos llegaron al estadio con camisetas argentinas y, especialmente, con la emblemática número 10. A medida que se acercaba el inicio del partido, el clima se transformó en una verdadera fiesta albiceleste.
La primera gran ovación llegó cuando el equipo salió a realizar los trabajos de calentamiento. A partir de allí, el nombre del capitán argentino fue coreado una y otra vez durante toda la jornada. Cada intervención del astro rosarino generó aplausos y una reacción inmediata del público, que disfrutó de una actuación sobresaliente.
Messi respondió al cariño de los hinchas con una exhibición completa. Además de convertir dos goles, participó activamente en el juego, recuperó balones y lideró a un equipo que mostró autoridad en su debut mundialista. Su rendimiento fue clave para que Argentina comenzara la defensa del título con una contundente victoria.
Tras el encuentro, el capitán también protagonizó uno de los momentos más emotivos de la noche. Durante el partido y una vez finalizado, se tomó el tiempo para saludar y agradecer el apoyo de los simpatizantes presentes en las tribunas.
En sus declaraciones posteriores, Messi reveló que atravesó días difíciles por cuestiones personales y explicó que la emoción mostrada tras su primer gol estuvo relacionada con esa situación. Sin brindar mayores detalles, agradeció el respaldo de la delegación argentina y de quienes lo acompañan de cerca.
Con sus dos tantos, el rosarino alcanzó al alemán Miroslav Klose como máximo goleador de la historia de los Mundiales, con 16 conquistas. Sin embargo, más allá del récord, la imagen que dejó la noche en Kansas City fue la conexión especial entre el capitán argentino y un público que no dejó de ovacionarlo durante toda la jornada.
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