La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) de Guatemala declaró la alerta naranja ante el incremento de la actividad eruptiva del volcán de Fuego, ubicado a unos 35 kilómetros al suroeste de la capital y considerado uno de los volcanes más activos de Centroamérica.
El coloso, de 3.763 metros de altura, registró explosiones continuas, emisión de abundante lava y gases, además de densas nubes de material volcánico. La columna de ceniza alcanzó aproximadamente los 6.000 metros de altura, mientras que también se registraron flujos piroclásticos en las barrancas Seca y Ceniza.
Ante el riesgo para las poblaciones cercanas, organismos de socorro y bomberos comenzaron a trasladar a familias de la aldea El Porvenir hacia albergues temporales. Además, el Gobierno dispuso el cierre total de la Ruta Nacional 14 como medida preventiva ante el posible desprendimiento de material volcánico.
Aunque durante la mañana del lunes la actividad había mostrado una disminución, el volcán volvió a intensificar sus emisiones durante la noche y la madrugada del martes.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) mantiene equipos técnicos en la zona para monitorear la evolución del proceso eruptivo y la dispersión de cenizas.
El volcán de Fuego registra antecedentes de erupciones de gran magnitud. La más grave ocurrió el 3 de junio de 2018, cuando una erupción provocó la muerte de 202 personas y dejó 229 desaparecidos.
Las autoridades recomendaron a la población mantenerse atenta a los comunicados oficiales, activar los planes familiares de emergencia y estar preparada para una eventual evacuación.