La nueva entrega reúne documentos, grabaciones y materiales técnicos de investigaciones realizadas durante la Guerra Fría y décadas posteriores. Los archivos incluyen un film de 1952, documentos de programas de inteligencia y referencias a conceptos como la traslación espacial y temporal.
El Departamento de Guerra de Estados Unidos publicó una nueva tanda de documentos relacionados con los denominados fenómenos anómalos no identificados (UAP), dentro del programa presidencial PURSUE. La sexta entrega incorpora registros audiovisuales, transcripciones, contratos gubernamentales y documentación técnica vinculada con investigaciones realizadas durante distintas etapas de la historia estadounidense.
La publicación forma parte de un proceso de revisión de archivos federales impulsado por la administración de Donald Trump, que busca localizar y divulgar documentos relacionados con UAP y otros fenómenos asociados.
La nueva documentación permite reconstruir parte de las investigaciones desarrolladas por organismos militares y de inteligencia, especialmente durante la Guerra Fría. Entre los materiales aparecen un informe de 1952 sobre cientos de casos, documentación contractual de un programa de investigación de casi USD 22 millones y objetivos que incluían conceptos vinculados con la posibilidad de desplazamientos espaciales y temporales.
Uno de los documentos corresponde al Advanced Aerospace Weapon System Applications Program (AAWSAP), un programa desarrollado por una división de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA).
La documentación establece como objetivo estudiar la física y la ingeniería asociadas con sistemas aeroespaciales avanzados que pudieran representar futuras amenazas para Estados Unidos. El horizonte temporal de algunas de las investigaciones llegaba hasta 2050.
El listado de áreas de estudio incluía propulsión, generación de energía, materiales, control y sistemas de armas de energía dirigida. También aparecen conceptos menos convencionales, como la traslación espacial y temporal, las interfaces entre humanos y tecnología y los posibles efectos sobre las personas.
La existencia de estas líneas de investigación demuestra que el gobierno estadounidense destinó recursos al estudio de tecnologías consideradas potencialmente disruptivas. Sin embargo, la documentación no constituye por sí misma una prueba de que esas tecnologías hayan sido desarrolladas ni de que tuvieran un origen extraterrestre.
Entre los archivos también figura el contrato mediante el cual se puso en marcha el programa AAWSAP.
El acuerdo tuvo un valor total de USD 21.948.810 y fue gestionado por la Virginia Contracting Activity, mientras que la administración financiera estuvo vinculada con organismos del área de seguridad nacional.
Algunos segmentos del documento permanecen ocultos debido a excepciones previstas por la legislación estadounidense. Entre la información reservada aparecen datos de funcionarios y determinados elementos fiscales relacionados con el contratista.
El contrato aporta evidencia documental sobre la dimensión institucional y económica del programa, aunque no permite determinar por sí solo cuáles fueron los resultados concretos obtenidos por las investigaciones.
Otro de los materiales destacados es una filmación realizada en Tremonton, Utah, el 2 de julio de 1952.
El oficial de la Marina estadounidense Delbert C. Newhouse se encontraba de vacaciones junto a su familia cuando observó varios objetos brillantes en el cielo. Según su declaración, habría visto entre 10 y 14 objetos que se desplazaban en formación y presentaban una apariencia metálica.
Newhouse, que tenía experiencia como fotógrafo, decidió registrar el fenómeno con una cámara cinematográfica.
La filmación fue posteriormente incorporada a las investigaciones de la Fuerza Aérea y analizada durante meses. Un documento militar fechado en febrero de 1953 registra comunicaciones entre el Centro de Inteligencia Técnica Aérea de Wright-Patterson y Newhouse relacionadas con el material original.
Más de siete décadas después, el caso continúa sin una explicación definitiva.
Los documentos del Proyecto Libro Azul
La nueva tanda también incluye material relacionado con el Proyecto Libro Azul, el programa de la Fuerza Aérea estadounidense dedicado a investigar informes sobre objetos voladores no identificados entre 1952 y 1969.
Entre los documentos aparece una presentación realizada en marzo de 1952 por el capitán Edward J. Ruppelt, quien estuvo al frente de la reorganización de las investigaciones militares sobre estos fenómenos.
Ruppelt explicó que la Fuerza Aérea había revisado aproximadamente 800 casos históricos y que una parte de ellos permanecía sin explicación después de los análisis disponibles en aquel momento.
Los informes incluían testimonios de militares, pilotos y otros observadores. También se registraban avistamientos próximos a instalaciones consideradas estratégicas durante la Guerra Fría, entre ellas lugares vinculados con el desarrollo de tecnología nuclear.
Algunos testimonios describían objetos que parecían desplazarse a gran velocidad y sin producir sonidos perceptibles. También existían reportes asociados a detecciones de radar que sugerían velocidades muy elevadas.
La documentación permite conocer cómo distintos organismos estadounidenses abordaron históricamente los fenómenos que en la actualidad son denominados UAP. Los archivos muestran que algunos casos quedaron sin resolver debido a la falta de información suficiente, mientras que otros pudieron relacionarse posteriormente con objetos, aeronaves u otros fenómenos convencionales.
El programa PURSUE funciona como un mecanismo para localizar, revisar y publicar documentación histórica. La nueva tanda se suma a las entregas realizadas desde mayo de 2026.
El Departamento de Guerra y otras agencias continúan revisando grandes volúmenes de documentación perteneciente a distintas dependencias federales.
La publicación de nuevos archivos no implica que Estados Unidos haya encontrado evidencia de naves extraterrestres o tecnología proveniente de otros mundos.
La Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO) concluyó en su revisión histórica que no encontró evidencia verificable de que investigaciones oficiales estadounidenses hayan confirmado que algún UAP corresponda a tecnología extraterrestre. También señaló que no halló evidencia empírica de programas gubernamentales o empresariales destinados a realizar ingeniería inversa de tecnología extraterrestre.
Al mismo tiempo, AARO mantiene expedientes abiertos cuando la información disponible no permite establecer qué fue observado. La propia oficina continúa publicando registros y casos pendientes de resolución, incluidos algunos informes recientes en los que los datos disponibles todavía resultan insuficientes para identificar el fenómeno.
De esta manera, los nuevos documentos amplían el registro histórico sobre cómo el gobierno estadounidense investigó los UAP, pero no aportan por sí mismos una confirmación oficial de actividad extraterrestre.
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