El 26 de mayo de 1991 quedó marcado como uno de los días más trágicos en la historia de la aviación y en la vida de Niki Lauda. Un Boeing 767-300 de su compañía aérea, Lauda Air, se estrelló en Tailandia apenas minutos después de despegar desde Bangkok, provocando la muerte de las 223 personas que viajaban a bordo.
La tragedia se convirtió en el primer accidente fatal protagonizado por un Boeing 767 y dio origen a múltiples teorías: desde un atentado vinculado al narcotráfico hasta un incendio en pleno vuelo o un error humano.
La aeronave había despegado del aeropuerto Don Muang rumbo a Viena cuando desapareció de los radares y cayó en una zona selvática cercana a la frontera entre Tailandia y Birmania.
“Este desastre es mucho más traumático para mí que el accidente de Nürburgring”, declaró Lauda, todavía conmocionado. El ex campeón de Fórmula 1 había sobrevivido en 1976 a uno de los accidentes más impactantes de la máxima categoría, cuando su Ferrari se incendió en el circuito alemán.
Tras el siniestro del vuelo NG004 comenzaron a circular versiones de un posible atentado. Una llamada anónima recibida en el aeropuerto de Viena aseguraba que “la bomba era para un avión de United Airlines” y que había habido una equivocación.
La teoría tomó fuerza porque entre los pasajeros viajaban un funcionario británico ligado a la lucha contra el narcotráfico y un gobernador tailandés de una región vinculada a la producción de drogas. Medios austríacos incluso titularon sobre una supuesta “bomba de la mafia narco”.
Sin embargo, la investigación avanzó sobre otra hipótesis. Los peritos encontraron la caja negra y detectaron que uno de los motores se había incendiado en pleno vuelo.
El informe final reveló que el sistema de reversa de empuje de uno de los motores se activó accidentalmente mientras el avión estaba en el aire, una falla extremadamente rara y peligrosa. La aeronave perdió estabilidad de manera instantánea y entró en una caída imposible de controlar.
Según la investigación oficial, el piloto recibió una señal de advertencia pero creyó que se trataba de un error del sistema y no llegó a reaccionar a tiempo.
La tragedia golpeó profundamente a Lauda, quien años más tarde vendió su compañía aérea. Aun así, volvió al negocio aeronáutico con una nueva empresa llamada Niki.
El expiloto austríaco murió en 2019, pero el desastre del Boeing 767 de Lauda Air sigue siendo recordado como una de las tragedias aéreas más impactantes de comienzos de los años 90.
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