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La edad de los principales líderes mundiales y el tiempo que llevan al frente de sus países reflejan diferencias significativas entre los sistemas políticos. Mientras algunos mandatarios acumulan décadas en el poder, otros llegaron a sus cargos en los últimos años, en un escenario marcado por las diferencias entre democracias y regímenes autoritarios.

Según un análisis de la investigadora Hannah Ritchie, basado en datos de más de 140 países, la edad mediana de los líderes mundiales se ubica alrededor de los 64 años. El relevamiento contempla presidentes, primeros ministros y monarcas, según quién ejerza el principal poder ejecutivo en cada Estado.

Uno de los casos más extremos es el de Paul Biya, presidente de Camerún, que tiene 93 años y permanece en el poder desde 1982. La diferencia entre su edad y la edad mediana de la población de su país, estimada en 18 años, alcanza los 75 años.

El estudio también señala que tres de cada cuatro personas viven en países gobernados por líderes mayores de 65 años, mientras que dos de cada tres lo hacen bajo mandatarios que superan los 70.

Las diferencias también se observan entre las principales economías del mundo. De los 19 países del G20 considerados en el relevamiento, dos tienen dirigentes de 80 años: Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, y Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

En el otro extremo aparecen figuras como Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, de 49 años; Emmanuel Macron, presidente de Francia, de 48; y Mohammed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudita, de 41, considerado en el análisis como la principal figura ejecutiva del país.

La edad, sin embargo, no es el único dato relevante para analizar los liderazgos. El tiempo de permanencia en el poder permite observar diferencias aún más pronunciadas.

Vladimir Putin, presidente de Rusia, tiene 74 años y acumula aproximadamente 27 años en el Gobierno ruso si se contabilizan sus períodos como presidente y primer ministro.

Por su parte, Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, tiene 72 años y suma alrededor de 24 años al frente del Ejecutivo, considerando su etapa como primer ministro y su posterior presidencia.

Estos casos muestran cómo algunos dirigentes lograron mantenerse en posiciones centrales durante décadas, más allá de los ciclos habituales de alternancia política.

El continente africano reúne a varios de los mandatarios de mayor edad y, al mismo tiempo, a algunas de las poblaciones más jóvenes del mundo.

Además de Paul Biya, el relevamiento menciona a otros dirigentes que superan los 80 años, en países donde la edad mediana de sus habitantes es considerablemente menor.

En Níger, Chad y la República Democrática del Congo, por ejemplo, la edad mediana de la población ronda los 16 años. La diferencia entre gobernantes y ciudadanos resulta especialmente marcada en sociedades con una elevada proporción de niños y jóvenes.

El análisis indica que, de los 41 países africanos incluidos en la base de datos, 31 están clasificados como autocracias. Ocho de los diez líderes de mayor edad del continente gobiernan países pertenecientes a esa categoría.

La duración de los mandatos constituye otro factor para comprender la distribución del poder político. En las democracias, los límites constitucionales a la reelección, la competencia electoral y la posibilidad de alternancia contribuyen a renovar los liderazgos.

En los regímenes autocráticos, en cambio, los gobernantes suelen contar con mayores posibilidades de prolongar su permanencia mediante restricciones a la competencia política o modificaciones de las reglas institucionales.

Según la clasificación de Varieties of Democracy (V-Dem) utilizada en el estudio, ninguna de las 25 democracias liberales incluidas en la muestra tenía un líder que hubiera permanecido más de diez años en el cargo. Entre las autocracias, en cambio, aparecen mandatarios con más de cuatro décadas en el poder.

Europa presenta un panorama diferente: sus dirigentes tienden a ser más jóvenes que los de otras regiones, aunque sus poblaciones también tienen una estructura demográfica más envejecida.

El relevamiento señala que, en 129 de los 143 países analizados, los líderes superan la edad mediana de sus habitantes. En promedio, los mandatarios tienen alrededor de 20 años más que la población adulta de sus respectivos países.

Estas diferencias no implican que la edad determine por sí sola la calidad de un gobierno. Sin embargo, permiten observar una característica de la política contemporánea: en gran parte del mundo, las decisiones ejecutivas están en manos de dirigentes considerablemente mayores que el ciudadano mediano.

La combinación entre edad, permanencia en el poder y características del sistema político ofrece una perspectiva sobre la renovación de los liderazgos y la representación generacional en las sociedades actuales.

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