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El balcarceño Hernán Calderón dejó atrás una carrera de 14 años en la Policía para emprender un camino completamente diferente, aunque con el mismo espíritu de servicio. Hoy forma parte de las misiones humanitarias de la ONG Open Arms, dedicada al rescate de personas migrantes que intentan cruzar el mar Mediterráneo en embarcaciones precarias.

Calderón contó que durante su etapa como policía trabajó cinco años en Mar del Plata y ocho en Balcarce, desempeñándose en la Policía de Investigaciones. Mientras evaluaba un cambio de rumbo profesional, decidió formarse como guardavidas en Argentina.

Fue durante esa etapa, alrededor de 2023, cuando un colega le habló sobre la crisis humanitaria que se vive en el Mediterráneo, donde miles de personas provenientes de África intentan llegar a Europa y muchas pierden la vida en el intento "Ahí fue que me postulé en la ONG. Había una serie de requisitos y envié toda la documentación desde Argentina", relató.

Su recorrido continuó en Brasil, donde se desempeñó como guardavidas civil durante tres temporadas en el estado de Santa Catarina. Posteriormente regresó al país y trabajó en la pileta CIMA de Balcarce, hasta que surgió la posibilidad de viajar a Portugal, donde también se formó y trabajó como nadador salvador en las Islas Azores.

Este año llegó a España para seguir capacitándose como socorrista. Fue entonces cuando Open Arms volvió a contactarlo para conocer su situación laboral y geográfica. Al encontrarse ya en Europa, actualizó su currículum con toda su experiencia y finalmente fue seleccionado para integrar la Misión 128.

Calderón explicó que el buque de la organización permaneció dos años sin operar debido a conflictos judiciales con el gobierno de Libia. Una vez resuelta parte de esa situación, las misiones de búsqueda y rescate pudieron reanudarse.

Las campañas duran entre dos y tres semanas en alta mar. En esta oportunidad, al cuarto día de navegación, el equipo localizó una patera con 14 personas a bordo, entre ellas seis menores de edad que viajaban sin sus padres.

"Estaban sin agua, sin comida y sin elementos de navegación. Llevaban más de 48 horas a la deriva", recordó.

Tras recibir la autorización correspondiente, el equipo realizó el operativo de rescate y las personas permanecieron durante tres días a bordo del barco hasta que les asignaron un puerto seguro.

Durante ese tiempo, la organización les brindó asistencia médica, alimentos y un trato digno. "Son personas que están huyendo de conflictos bélicos y de situaciones que muchas veces ni imaginamos que todavía siguen ocurriendo en el mundo", expresó.

El balcarceño considera que su experiencia previa en la fuerza policial fue determinante para afrontar este tipo de misiones "El haber sido policía y haber atravesado muchas situaciones de estrés hizo que mi perfil encajara muy bien. En alta mar uno puede encontrarse con escenarios muy duros: personas ahogándose, gente en el agua o incluso cuerpos flotando. Es una realidad muy cruda", afirmó.

Actualmente, Open Arms desarrolla sus operativos en el límite de la zona SAR (Search and Rescue), entre Libia, Malta y sectores del Mediterráneo central, una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.

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