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Hay dos especies nuevas de aves en la ciudad de Balcarce que hace 10 años no estaban y ahora son habituales de ver en la ciudad. Se trata de dos especies de estorninos: el estornino pinto de Europa (Sturnus vulgaris) y el estornino crestado de Asia (Acridotheres cristatellus). Ambas son especies exóticas invasoras que afectan la biodiversidad y compiten con nuestras aves autóctonas como la calandria, el benteveo y el zorzal colorado.



Por un lado, el estornino pinto (Sturnus vulgaris) es un ave negra con punteados blancos que le dan un aspecto overo; cuando le da el sol tiene reflejos violáceos o verdosos, y tiene un pico aguzado amarillo. La gente los suele confundir con los tordos. Ocupa nidos de otras especies de aves. Es nativa de Europa y fue introducida en la Argentina como ave de jaula, a partir de sueltas o escapes. Es un ave agresiva y pendenciera y muestra un notable éxito en su competencia con las aves nativas, atacándolas y ahuyentándolas de su entorno. Su impacto ambiental es que compite con aves autóctonas por insectos, frutos y semillas, y sitios de nidificación y descanso. Además, invade considerablemente los campos de cultivo. Otro efecto negativo recae en la higiene de las edificaciones, calles, aceras y plazas, manchándolas y perjudicándolas con sus deyecciones. Otro aspecto que no es menor es la eventual transmisión de enfermedades al ser humano, en particular la histoplasmosis, asociada a un hongo que crece en sus deyecciones y el transporte de ácaros que producen escozor.



Por otro lado, el estornino crestado (Acridotheres cristatellus), también conocido como mirlo hablador, es un ave negra con una mancha blanca circular visible dorsalmente en vuelo, pero su característica más fantástica es su copete o cresta en la base del pico. Es originaria de Asia (China, Birmania, Vietnam y Taiwán). Está reportado que puede destruir huevos o matar pichones para ocupar los nidos de otras especies. En Balcarce, al principio se los podía ver sobre la avenida San Martín a la altura de la terminal de ómnibus; ahora se puede ver en la ciudad en bandadas de más de 30 individuos. Es un ave de interés comercial y favorita para tener en jaula, ya que llega a ser muy dócil y a tener voces muy variadas, pudiendo hablar como los loros. Su impacto ambiental es que es un ave agresiva y dominante que destruye huevos de otras aves para adueñarse del nido, por lo que compite con nuestras aves autóctonas. Al igual que el estornino pinto, fue introducida en la Argentina por sueltas de jaulas o escapes accidentales.



Si bien ya teníamos aves exóticas como la paloma doméstica (Columba livia), que desplaza a nuestras palomas autóctonas, y el gorrión (Passer domesticus), que desplaza al chingolo y la cabecita negra, estos dos estorninos aumentaron su abundancia en la ciudad en muy pocos años, lo que podría diezmar la biodiversidad de nuestras aves y hasta producir otros efectos negativos, ambientales o para la sociedad. Por lo tanto, es fundamental no soltar especies exóticas en el ambiente natural, ni comprarlas, para evitar estas invasiones biológicas.

Por: Juan Esteban Dajil - Biólogo

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