En el marco del acto oficial por el Día Nacional del Bombero Voluntario, desarrollado en la sede de la Asociación de Bomberos Voluntarios el Ayudante Mayor Federico Cattáneo brindó un emotivo discurso en el que repasó el significado de la vocación bomberil, recordó experiencias personales y destacó el acompañamiento permanente de las familias y de la comunidad.
Al comenzar su mensaje, Cattaneo puso en valor la tarea solidaria que realizan los bomberos durante todo el año.
“En el transcurso de la vida todos necesitamos de una mano amiga, de un acto solidario, de una palabra o de una caricia. En algunas circunstancias límites necesitamos que alguien nos rescate o alivie nuestro dolor. Entonces ahí estamos, un grupo de hombres y mujeres con las manos abiertas y extendidas las 24 horas del día, los 365 días del año”, expresó.
El integrante del cuerpo activo destacó que la actividad implica sacrificios personales y familiares que se sostienen a lo largo de toda una vida.
“Todos nosotros dejamos nuestros sueños de lado para madurar porque queríamos ser bomberos, renunciando a cenas, almuerzos, cumpleaños o eventos por el simple motivo de cumplir con nuestra misión”, señaló.
Asimismo, remarcó que el compromiso continúa en la etapa adulta, cuando las exigencias familiares y laborales son mayores.
“Le quitamos horas libres a nuestra familia y perdimos de vista hasta lo más sencillo, que es el crecimiento de nuestros hijos. Pero seguimos adelante porque entendimos que la vida no es ser importante, sino ser útil”, afirmó.
Durante su intervención también dirigió un mensaje a los más jóvenes que hoy integran la institución.
“Quiero decirles a esos jóvenes que vienen detrás nuestro que valió la pena y que aún vale la pena ser bombero voluntario. La solidaridad es un gesto que vuelve y ustedes aprendan solamente a hacer el bien”, sostuvo.
Cattaneo recordó además sus inicios en la institución y cómo nació su vínculo con los Bomberos Voluntarios.
“Ingresé a esta institución a los 18 años, aunque todavía conservo los recuerdos de cuando era chico y escuchaba sonar la sirena desde la casa de mis abuelos. Salía a la esquina para ver pasar el camión y creo que ese sentimiento fue el que años más tarde me llevó a acercarme a la institución y nunca más alejarme”, relató.
En otro tramo de su discurso agradeció especialmente a su familia por el acompañamiento permanente y destacó que la labor bomberil también se sostiene gracias al compromiso de quienes están detrás de cada integrante del cuerpo activo.
“Sin nuestra familia sería imposible mantener la constancia que requiere esta profesión. Por eso gracias a quienes nos acompañan día a día”, manifestó.
También dedicó palabras de reconocimiento a compañeros que marcaron su trayectoria dentro de la institución, entre ellos Néstor Cabral y Rubén Martínez, a quienes destacó por sus enseñanzas, consejos y ejemplo de humildad.
Sobre el final, el Ayudante Mayor reflexionó acerca del sentido profundo del servicio voluntario y la tranquilidad que brinda actuar en beneficio de los demás.
“Podemos responder a nuestra conciencia que hemos entregado todo por el prójimo y que lo volveríamos a hacer todos los días de nuestra vida”, afirmó.
Por último, agradeció el respaldo constante de la comunidad balcarceña hacia la institución.
“A nuestra querida comunidad de Balcarce, que nunca nos ha abandonado en cada rifa y en cada bono contribución, nuestro más sincero agradecimiento”, expresó.
Antes de concluir, recurrió a una frase histórica vinculada a la institución que despertó el aplauso de los presentes: “Desde 1951, Balcarce duerme tranquilo”.
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