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Con la llegada de las bajas temperaturas y el aumento del uso de sistemas de calefacción, especialistas volvieron a advertir sobre los riesgos del monóxido de carbono (CO), un gas altamente tóxico que no tiene olor, color ni sabor y que puede acumularse en ambientes cerrados sin ser detectado.

Según datos difundidos por profesionales de la salud, en Argentina el monóxido de carbono provoca alrededor de 200 muertes y 40.000 intoxicaciones por año. Además, durante julio de 2025 se registraron 473 casos de intoxicación, lo que representó un incremento del 57% respecto de la mediana de años anteriores.

El monóxido de carbono se genera por la combustión incompleta de gas, leña, carbón, nafta y otros combustibles, por lo que puede originarse en estufas, calefones, termotanques, cocinas, braseros o cualquier artefacto que funcione mediante combustión.

Cuáles son las principales medidas de prevención

Los especialistas remarcan que la intoxicación por monóxido de carbono es completamente prevenible y destacan cuatro acciones fundamentales para reducir riesgos.

La primera consiste en realizar una revisión anual de todos los artefactos a gas por parte de un gasista matriculado, especialmente antes del inicio del invierno.

También recomiendan instalar detectores de monóxido de carbono, dispositivos que emiten una alarma cuando detectan concentraciones peligrosas del gas.

Otra medida clave es ventilar diariamente los ambientes, incluso durante los días más fríos. Mantener una pequeña abertura en ventanas opuestas permite generar ventilación cruzada y renovar el aire.

Asimismo, recuerdan que nunca deben utilizarse hornallas u hornos para calefaccionar ambientes, una práctica que figura entre las causas más frecuentes de intoxicaciones graves.

Los grupos más vulnerables

Los especialistas advierten que algunas personas presentan mayor riesgo frente a una exposición al monóxido de carbono.

Entre ellas se encuentran los niños y bebés, debido a que su sistema respiratorio todavía está en desarrollo; los adultos mayores; las embarazadas, ya que el gas atraviesa la placenta y puede afectar al feto; y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardíacas.

También las mascotas pueden sufrir intoxicaciones por este gas.

Cuáles son los síntomas

Los primeros síntomas suelen confundirse con cuadros gripales o problemas digestivos.

Entre los signos más frecuentes aparecen dolor de cabeza, mareos, náuseas, cansancio excesivo, somnolencia y confusión.

Los especialistas recomiendan sospechar una intoxicación cuando varias personas de una misma vivienda presentan síntomas similares al mismo tiempo o cuando las molestias desaparecen al salir del lugar.

Qué hacer ante una sospecha

Frente a una posible intoxicación, la recomendación es salir inmediatamente al aire libre, abrir puertas y ventanas para ventilar el ambiente y comunicarse con los servicios de emergencia.

Además, aconsejan concurrir a un centro de salud aunque los síntomas parezcan leves y evitar reingresar al lugar hasta que haya sido ventilado y revisado.

También se desaconseja conducir vehículos si se presentan síntomas compatibles con intoxicación, debido al riesgo de pérdida de conocimiento o disminución de los reflejos.