En el marco del paro docente por el crimen de Nancy Godoy, María del Carmen Itza, tesorera del CEB, dialogó con GABAL y expresó su acompañamiento a la concentración convocada para este jueves, a las 17:30, en la rotonda de plaza Libertad.
La dirigente pidió que la manifestación se desarrolle “en silencio y sin banderas” y remarcó su intención de que el reclamo no se politice. También invitó a participar a quienes no pertenecen al ámbito educativo, para que los docentes puedan sentirse respaldados por toda la comunidad: “Esperemos sentirnos apoyados por toda la sociedad en este caso”, manifestó Itza, quien recordó otras movilizaciones en las que participó durante su trayectoria y se emocionó al hablar de aquellas experiencias de unión docente.
Durante la entrevista, planteó la necesidad de profundizar el trabajo para proteger tanto a los trabajadores de la educación como a los estudiantes. “No dejemos afuera a los alumnos, no los hagamos sentir culpables tampoco”, sostuvo. En ese sentido, consideró que los chicos están aprendiendo dentro de una sociedad que también debe revisar qué les está enseñando.
Consultada sobre la situación en Balcarce, advirtió que la violencia escolar no debe analizarse únicamente a partir de las agresiones físicas. Señaló que también existen situaciones de violencia psicológica que afectan a los educadores y dificultades para desarrollar las clases y llegar a los alumnos.
Uno de los aspectos sobre los que hizo hincapié fue el uso de celulares dentro del aula. “En la clase no debiera haber teléfono. Ni el docente ni el alumno”, expresó, aunque aclaró que su utilización puede ser valiosa cuando responde a una actividad pedagógica específica, porque se trata de “una herramienta maravillosa”.
Itza también llamó a recuperar el respeto entre estudiantes, docentes, directivos e inspectores, y a generar espacios de intercambio que permitan construir acuerdos. “Todos tenemos diferentes ideas, pero que podamos tratar de dialogar”, señaló.
En esa línea, defendió el valor del disenso cuando se expresa “con altura, con educación, con honestidad” y sostuvo: “Yo no pierdo las esperanzas de revertirla”, en referencia a la situación que atraviesa la educación.
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