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En la mañana de este martes, Javier Reino, director asociado del Hospital Municipal “Dr. Felipe A. Fossati”, visitó los estudios de GABAL y dejó definiciones sobre la actualidad del centro asistencial, el avance de las obras de remodelación y algunas propuestas que, según sostuvo, se instalaron en campaña sin sustento técnico ni económico.

Al comienzo de la charla, Reino se refirió a la exigencia cotidiana que implica su función dentro del hospital y señaló que se trata de un cargo sin horarios fijos. “Es complicado porque uno está desde la mañana temprano, yo me quedo hasta las 2:30, 3 de la tarde. De ahí tengo que volver a mi casa y después seguir con mi vida privada, pero continúa, porque te llaman en cualquier horario”, expresó.

En esa misma línea, agregó: “Los cargos de este tipo no tienen un horario en sí, sino que te consideran que vos estás disponible 24 horas”. Incluso contó que, en muchas ocasiones, los vecinos se comunican directamente con él o con otros funcionarios por cuestiones vinculadas al hospital. “El teléfono mío, como el de Esteban, lo tiene mucha gente. Se van conectando de alguna forma y llegan a uno”, indicó.

No obstante, también reconoció que ese contacto directo a veces deriva en abusos. “A mí me gusta darlo, pero después hay abuso”, afirmó, antes de relatar una situación puntual: “La otra vez tuve una persona con un problema muy mínimo, una hora, de las 2 de la mañana hasta las 3 de la mañana”.

En otro tramo de la entrevista, Reino habló sobre su historia familiar y marcó su rechazo a cualquier forma de discriminación. “Yo trato a todo el mundo por igual porque aparte lo considero así y me parece un disparate. No hago distinción ni de credo religioso, ni de política, ni de piel, ni de nada”, afirmó. Y añadió: “La discriminación la conocí en La Plata, no sabía lo que era la discriminación, yo no lo entendía”.

Luego, al entrar de lleno en la situación del Hospital Municipal, el director asociado confirmó que comenzó una etapa clave de la reestructuración edilicia. “Este mes empezamos con la reestructuración del primer piso, la modificación del primer piso, la reconstrucción, que va a ser una tarea bastante dura”, sostuvo.

Sobre esa obra, explicó que se trata de una intervención profunda: “Se pican todas las paredes, se cambian las cañerías, se llega hasta la losa, se pica la losa y de ahí se hace todo nuevo”. A la vez, detalló que también se colocarán nuevas calderas y otros materiales para mejorar de manera integral ese sector.

Reino aclaró que la decisión de iniciar tiempo atrás por los pisos superiores respondió a una razón práctica. “Porque vos cortás la caldera, como va a pasar ahora, del primer piso y te quedabas en todo el sistema sin servicio ni de agua caliente ni de calefacción”, explicó. En ese sentido, remarcó que fue una decisión estratégica pensada para evitar mayores complicaciones durante el invierno.

También anticipó que el proceso generará molestias temporales y pidió paciencia a la comunidad. “La realidad es que necesitamos la comprensión de la gente porque van a estar incómodos”, dijo. Y amplió: “Todo ese piso que teníamos, el primer piso, no va a estar en funcionamiento, con lo cual hay que hacer desplazamientos y van a estar internados en lugares que por ahí no son los adecuados o los mejores”.

En ese contexto, advirtió que no sólo los pacientes se verán afectados, sino también el personal. “La adaptación de todo el personal también empieza a trabajar incómodo, con lo cual eso también genera un poquito de rispideces, pero hay que tener paciencia”, señaló. De todos modos, se mostró optimista con los plazos de ejecución: “Yo creo que en un año, si Dios quiere, o en nueve meses, tenemos que estar instalados en el primer piso”.

Consultado por la proyección general del hospital una vez terminadas estas reformas, Reino fue claro: “Cuando terminemos va a quedar un hospital programado para 40 o 50 años”. Según indicó, la idea es dejar una estructura sólida, moderna y preparada para responder durante décadas.

A su vez, precisó: “Hoy tenemos 72 camas y la ocupación habitual es del 67 al 70 por ciento”. Según remarcó, el verdadero problema aparece en determinados momentos del año. “Vos el problema lo tenés en los meses pico de alta incidencia de patologías, en invierno, que te requieren internación. Entonces eso hace que el hospital se estrese”, afirmó.

Durante la entrevista, Reino también apuntó contra algunas propuestas de campaña vinculadas a la salud pública local, especialmente la posibilidad de fabricar medicamentos genéricos en el hospital. Sobre ese tema, fue terminante. “Fabricación de medicamentos… hoy es imposible”, sentenció.

Para argumentarlo, recordó antecedentes concretos. “En el año 2004 hay una denuncia del Colegio de Farmacéuticos de que había medicamentos fabricados en algún lugar y después determinaron que era en el hospital, que estaban circulando en Mar del Plata, en gimnasios, anabólicos y otro tipo de drogas”, relató.

A partir de esa situación, explicó, intervino el Ministerio de Salud bonaerense. “Viene el Ministerio de Salud, labran todo un acta y hacen un decomiso con todo lo que se encontró”, señaló. Y agregó que la documentación aún existe: “Tengo el acta acá, el original, que lo firma el inspector verificador de la provincia de Buenos Aires y Cecilia Oliva, que es la farmacéutica que queda a cargo”.

En función de ese antecedente, remarcó cuál es el límite normativo actual: “Lo que tenemos habilitado es una farmacia, no un laboratorio, con lo cual lo único que se puede llegar a fabricar en una farmacia son preparados magistrales”. Y añadió: “En el servicio solamente se podrán producir fórmulas magistrales, no pudiendo elaborarse medicamentos oficiales o semiindustriales que no cuenten con autorización del Ministerio”.

Para Reino, la diferencia entre una farmacia hospitalaria y un laboratorio es central. “Tenés que salir de lo que es el ámbito de farmacia. Si querés hacer eso, tenés que poner un laboratorio”, sostuvo. Y luego profundizó: “Para poder poner un laboratorio como corresponde y que empiece a trabajar, estamos hablando de una inversión enorme. No es que metés el principio activo en una maquinita y sale el comprimido del otro lado”.

Además, advirtió sobre los riesgos sanitarios de una elaboración sin la infraestructura adecuada. “Por ahí en un analgésico no es tan grave, porque lo que te puede pasar es que no te calme el dolor, pero en un antibiótico te hace un desastre”, señaló. Y completó: “Ahí después viene todo lo que sería la resistencia a los antibióticos y además tenés contaminación cruzada”.

En ese sentido, vinculó esa explicación con la necesidad de no banalizar determinadas promesas. “Todo el mundo tira un ‘vamos a fabricar medicamentos’, pero después no explica nada”, cuestionó. Y subrayó: “Lo digo hoy, post campaña electoral, para que quede claro. El próximo que venga en algún momento con eso, yo esto se lo voy a dejar”.

También fue crítico al referirse a la posibilidad de comprar inmuebles frente al hospital sobre calle 19 y construir un puente para ampliar servicios. Si bien reconoció que una propiedad en ese sector podría llegar a servir para funciones administrativas, descartó de plano una obra de ese tipo para otros fines. “La casa esa nos podría llegar a servir como parte administrativa, si querés. Nos vamos todos de la administración, nos cruzamos ahí enfrente y recuperamos 10 camas, pero sin tener que hacer una losa de tres pisos, un puente y no se sabe qué otra cosa”, expresó.

En el mismo tramo, cuestionó la idea de instalar allí una neonatología. “La neonatología para eso está el Materno”, remarcó. Y explicó el sentido de la organización sanitaria: “Esto funciona como una red, como un sistema piramidal, en el cual nosotros tenemos que entender la mayor cantidad de patologías posibles porque somos un hospital subzonal”.

Por eso, insistió en que el objetivo debe ser fortalecer el rol que le corresponde al Hospital Municipal dentro de esa red, no prometer estructuras inviables. “No podés tener un hospital con tecnología del Regional o del Materno Infantil en una ciudad como Balcarce porque no lo vas a lograr nunca. Es inviable”, afirmó.

Antes de cerrar, Reino también hizo autocrítica respecto de la comunicación institucional del hospital y reconoció que muchas veces la urgencia diaria impide explicar mejor ciertas cuestiones a la comunidad. “Evidentemente tenemos un problema comunicacional porque la diaria te tapa la posibilidad”, admitió. 

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