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Un importante estudio internacional volvió a poner en debate el alcance real de la colonoscopía como herramienta de prevención del Cáncer colorrectal, luego de revelar que, si bien reduce la aparición de la enfermedad, el beneficio sobre la mortalidad sería más limitado de lo que se estimaba hasta ahora.

La investigación, denominada NordICC, fue publicada en las revistas científicas The Lancet y New England Journal of Medicine y analizó durante 13 años la evolución de más de 84.000 personas en Europa.

Los resultados mostraron que la incidencia de cáncer colorrectal fue un 18% menor entre quienes fueron invitados a realizarse una colonoscopía. Sin embargo, la reducción de la mortalidad alcanzó apenas un 10%, una diferencia que no logró una significancia estadística contundente en el análisis general.

Uno de los factores centrales señalados por los investigadores fue la baja adhesión al estudio: solamente el 42% de las personas invitadas accedió efectivamente a realizarse la colonoscopía.

Cuando el análisis se enfocó exclusivamente en quienes sí se sometieron al procedimiento, los resultados fueron considerablemente más positivos y mostraron una mayor reducción del riesgo de muerte por cáncer de colon.

Según explicó Michal F. Kaminski, si todos los participantes convocados hubieran realizado el estudio, la reducción relativa de la incidencia habría alcanzado el 45%.

La investigación también concluyó que la colonoscopía permitió detectar la enfermedad antes de la aparición de síntomas en un 16% de los casos.

De acuerdo con los datos difundidos, el riesgo de muerte por cáncer colorrectal fue del 0,41% en el grupo sometido al estudio y del 0,47% en quienes no realizaron el cribado.

La especialista Aasma Shaukat consideró que los resultados obligan a “reevaluar lo que la colonoscopía puede y no puede lograr a nivel poblacional”.

Además, señaló que uno de los aspectos más llamativos del trabajo fue la baja mortalidad observada incluso entre quienes no participaron del cribado, algo que atribuyó a los avances registrados en los tratamientos oncológicos, las cirugías, la inmunoterapia y la detección temprana de casos sintomáticos.

Pese al debate abierto por el estudio, distintas sociedades médicas insistieron en que la colonoscopía continúa siendo una herramienta clave para la detección precoz y la prevención del cáncer colorrectal.