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Un caso de extrema violencia dentro del sistema penitenciario de Estados Unidos volvió a generar impacto tras la condena a cadena perpetua de Marcus Terry, quien asesinó a su compañero de celda en el Instituto Correccional de Dade.

El hecho ocurrió en 2021, cuando la víctima, Ray Matos, de 68 años, fue atacada dentro de su celda. Según se probó en el juicio, Terry utilizó un bolígrafo para apuñalarlo en el cerebro y previamente le había introducido una funda de almohada en la boca. El hombre fue encontrado gravemente herido por los guardias, mientras el agresor permanecía junto al cuerpo sin presentar lesiones.

Tras un proceso judicial que concluyó en diciembre de 2025 con un veredicto de culpabilidad por asesinato en segundo grado, la sentencia final se dictó en un tribunal de Miami-Dade.

Durante la audiencia, la jueza Ellen Sue Venzer describía los detalles del crimen cuando el condenado comenzó a reírse en plena sala. Ante la escena, la magistrada lo interpeló, pero Terry respondió con ironía, lo que generó incomodidad entre los presentes.

Lejos de modificar el curso del fallo, la actitud del acusado reforzó la postura judicial. “No encuentro nada divertido en su conducta ni en la muerte de este señor”, expresó la jueza antes de dictar la pena máxima: cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

La defensa había solicitado previamente un nuevo juicio, argumentando irregularidades en la admisión de pruebas, aunque el planteo no prosperó. Tras la sentencia, Terry aún cuenta con la posibilidad de apelar, aunque el fallo aparece firme frente a la gravedad del caso.

El episodio, marcado por la brutalidad del crimen y la reacción del condenado, volvió a poner el foco en la violencia dentro de las cárceles y en el impacto de este tipo de hechos en la opinión pública.

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