Perú vivió este jueves el cierre de campaña de los dos candidatos que competirán en la segunda vuelta presidencial del próximo domingo. La derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez realizaron sus últimos actos proselitistas en un contexto marcado por la polarización política y un escenario electoral que aparece abierto.
Según reportaron medios internacionales, Fujimori mantiene una amplia ventaja en Lima, mientras que Sánchez concentra su fortaleza electoral en el interior del país, especialmente en las regiones andinas. Los sondeos anticipan un empate técnico entre ambos postulantes de cara a la definición presidencial.
Durante su acto de cierre en la capital peruana, Fujimori volvió a reivindicar la figura de su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó el país entre 1990 y 2000 y posteriormente fue condenado por corrupción y delitos de lesa humanidad.
La candidata aseguró que buscará gobernar con una política de "mano dura" frente a la delincuencia y sostuvo que su propuesta representa el orden y el progreso para Perú. Además, atribuyó a su adversario los riesgos de profundizar la crisis política y económica que atraviesa el país.
En su último mensaje antes de la veda electoral, Fujimori apuntó especialmente a los votantes indecisos, un segmento que podría resultar decisivo en una elección que se anticipa extremadamente ajustada.
Por su parte, Sánchez cerró su campaña respaldado por sectores de izquierda y movimientos sociales, con un discurso centrado en la necesidad de impulsar cambios estructurales y una mayor presencia del Estado en áreas clave de la economía y los servicios públicos.
La segunda vuelta presidencial se realizará el próximo domingo y definirá quién conducirá los destinos de Perú en un contexto de fuerte fragmentación política, desafíos económicos y una creciente demanda social por respuestas a los problemas de seguridad y desarrollo.
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