Durante más de una década, Wayne Nance ocultó detrás de una apariencia común uno de los historiales criminales más estremecedores de Montana, en Estados Unidos. Conocido luego como el “Destripador de Missoula”, vivió entre sus víctimas sin despertar mayores sospechas, mientras acumulaba asesinatos y desapariciones.
Su primer crimen se remonta al 11 de abril de 1974, cuando Donna Pounds, de 33 años, fue hallada asesinada en el sótano de su casa. Aunque Nance fue interrogado en aquel momento, la falta de pruebas permitió que siguiera en libertad.
Con el paso de los años, fue perfeccionando su método. Su trabajo en una empresa de mudanzas le permitía ingresar a viviendas, conocer rutinas y detectar posibles víctimas. Así, construyó una fachada de vecino servicial que contrastaba con la brutalidad de sus ataques.
Entre los crímenes que luego se le atribuyeron aparecen los asesinatos de Devonna Nelson, Marcella Bachmann, Michael y Teresa Shook, además de otros casos que pudieron reconstruirse tiempo después a partir de evidencia forense.
El final de su raid criminal llegó el 3 de septiembre de 1986, cuando atacó la casa de Doug y Kris Wells. Nance logró reducir a la pareja, pero Doug consiguió liberarse pese a estar herido y enfrentó al agresor con un rifle. Tras un violento forcejeo, logró abatirlo.
Nance murió al día siguiente en el hospital, sin haber confesado. Sin embargo, el hallazgo de objetos pertenecientes a víctimas en su vivienda y en su vehículo permitió a los investigadores reconstruir buena parte de su historial criminal.
Así, la comunidad de Missoula descubrió que el hombre que durante años había pasado inadvertido era, en realidad, el responsable de una larga cadena de crímenes que marcó para siempre a la ciudad.
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