En medio de las sierras, la piedra y el paisaje característico de Balcarce, existe un lugar que desde hace 66 años forma parte de la historia cultural de la ciudad. El Anfiteatro “Saverio Bonazza” continúa siendo uno de los espacios más representativos de la identidad balcarceña y un símbolo de encuentro para distintas generaciones.
Su creación marcó un antes y un después para la comunidad. En tiempos donde Balcarce comenzaba a proyectarse como destino turístico y cultural dentro de la provincia, el anfiteatro apareció como una obra profundamente ligada al entorno natural y pensada para albergar grandes espectáculos populares.
Con el correr de los años, el lugar alcanzó su mayor reconocimiento entre 1968 y 1978, período en el que la ciudad fue sede del recordado Festival del Canto Argentino. Aquellas noches de verano transformaron a Balcarce en uno de los puntos más importantes del circuito nacional de festivales folclóricos y de música popular.
Miles de personas llegaban desde distintos puntos del país para participar de jornadas donde la cultura, la música y las tradiciones populares ocupaban un lugar central. Hoteles completos, peñas improvisadas y calles repletas de visitantes formaban parte de un movimiento cultural que dejó una huella imborrable en la ciudad.
Sobre el escenario pasaron figuras históricas de la música argentina como Sandro, Horacio Guarany, Los Chalchaleros, Astor Piazzolla y Mercedes Sosa, entre muchos otros artistas que dejaron su marca en noches que aún permanecen en la memoria colectiva.
Más allá de los grandes nombres, el anfiteatro se convirtió en un verdadero punto de encuentro para las familias balcarceñas. Fotografías, entradas, programas y recuerdos de aquellos festivales todavía forman parte de innumerables historias familiares ligadas al lugar.
Con el paso del tiempo, el escenario fue incorporando el nombre “Roberto Cambaré”, manteniendo vivo un legado cultural que atraviesa generaciones y continúa ocupando un lugar especial dentro de la comunidad.
A 66 años de su creación, el Anfiteatro “Saverio Bonazza” sigue representando mucho más que una estructura de piedra: es parte de la memoria cultural de Balcarce y uno de los sitios donde todavía resuenan las voces y emociones de una época inolvidable.
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