El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que Irán se comunicó nuevamente con funcionarios de su administración con el objetivo de reabrir el diálogo bilateral, luego del estancamiento de las negociaciones en Islamabad.
“Quieren llegar a un acuerdo a toda costa”, expresó el mandatario desde la Casa Blanca, aunque evitó confirmar si habrá una nueva instancia formal de conversaciones.
En paralelo, la tensión en Medio Oriente continúa en aumento. Washington decidió reforzar el bloqueo marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio internacional de petróleo, y advirtió que podría intervenir militarmente si embarcaciones iraníes intentan vulnerar el cerco.
Trump reiteró que su principal objetivo es impedir que Irán avance en el desarrollo de armas nucleares. “No voy a permitir que Irán chantajee al mundo ni que desarrolle un programa nuclear”, sostuvo, dejando en claro que su administración no cederá ante presiones.
El endurecimiento de las medidas ya tuvo impacto en los mercados internacionales, con subas en el precio del crudo y creciente preocupación por una posible escalada del conflicto en el Golfo Pérsico.
En medio de este escenario, el mandatario también protagonizó un cruce con el papa León XIV, quien había pedido una salida negociada. Trump desestimó sus declaraciones y aseguró que no modificará su estrategia.
Por otra parte, el presidente estadounidense adelantó que, una vez resuelta la situación con Irán, su administración podría enfocarse en aumentar la presión sobre Cuba, manteniendo restricciones energéticas y evaluando nuevas medidas.
De esta manera, el conflicto con Irán no solo sigue sin resolverse, sino que suma nuevos capítulos de tensión diplomática, económica y militar a nivel global.
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