Estados Unidos incorporó 162.000 nuevos puestos de trabajo en agosto, una cifra que superó ampliamente las previsiones de los analistas, mientras que la tasa de desempleo se mantuvo estable en 4,1%, según informó este viernes el Departamento de Trabajo.
El crecimiento del empleo estuvo impulsado principalmente por los sectores de restaurantes y bares, mientras que la educación pública local mostró una recuperación después de la fuerte caída registrada durante julio. Además, las revisiones de los datos correspondientes a junio y julio sumaron otros 55.000 puestos a las cifras previamente informadas.
El resultado sorprendió al mercado. Una encuesta de FactSet había estimado que durante agosto se crearían alrededor de 65.000 empleos netos, después de que en julio se registrara una pérdida inesperada de 23.000 puestos. Los analistas también proyectaban que la tasa de desempleo aumentaría levemente hasta el 4,2%.
Los nuevos datos reflejan un mercado laboral que atraviesa una situación particular: las empresas contratan poco, pero también despiden a pocos trabajadores. La contratación bruta cayó un 5% y quedó por debajo de los 5,1 millones de incorporaciones, de acuerdo con información difundida por el Departamento de Trabajo.
En lo que va de 2026, la economía estadounidense acumula un promedio de 61.000 nuevos empleos por mes, por encima del ritmo registrado el año pasado, aunque todavía muy por debajo de los niveles observados durante los años posteriores a la pandemia. En 2023 y 2024 se habían creado, en promedio, unos 166.000 puestos mensuales.
Uno de los factores que condiciona las nuevas contrataciones es la menor disponibilidad de trabajadores. La política migratoria impulsada por el gobierno de Donald Trump y el retiro de los llamados baby boomers redujeron el número de personas disponibles para incorporarse al mercado laboral.
Ante esta situación, algunas empresas están recurriendo cada vez más a la tecnología y la inteligencia artificial para aumentar la productividad y realizar con menos empleados tareas que anteriormente requerían una mayor cantidad de trabajadores.
Sin embargo, los despidos continúan siendo relativamente bajos. Durante el último año, las solicitudes de beneficios por desempleo se mantuvieron en niveles históricamente reducidos, entre aproximadamente 200.000 y 230.000 pedidos semanales.
Este escenario genera un mercado laboral que los economistas describen como de “ni contratación ni despidos”: quienes ya tienen empleo cuentan con una elevada estabilidad, mientras que los jóvenes que buscan su primer trabajo y las personas desempleadas enfrentan mayores dificultades para conseguir una nueva oportunidad.
Tras conocerse las cifras, Donald Trump volvió a presionar públicamente a la Reserva Federal para que reduzca las tasas de interés. El presidente estadounidense celebró el dato de empleo y sostuvo que los resultados habían superado las previsiones.
A través de Truth Social, Trump afirmó que Estados Unidos debería contar con tasas más bajas y reclamó a la Reserva Federal que actúe para favorecer el crédito y la actividad económica. También vinculó su pedido con la política comercial de su gobierno y advirtió que podría tomar nuevas medidas contra los países con los que Estados Unidos mantiene déficits comerciales.
El informe de empleo se conoce además a pocos meses de las elecciones legislativas de medio término, en un contexto en el que la evolución de la economía y, especialmente, el costo de vida, se mantienen entre las principales preocupaciones de los votantes estadounidenses.
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