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Cerca de seis millones de hogares argentinos presentan algún tipo de déficit habitacional, según un relevamiento que analizó las condiciones de vivienda y acceso a servicios básicos en distintas regiones del país.

El informe del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (Ofava), elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec correspondientes al tercer trimestre de 2025, estimó que 5.983.241 hogares, equivalentes al 40,3% del total, enfrentan al menos una carencia habitacional.

El relevamiento contempla diferentes situaciones: desde familias que necesitan una vivienda nueva hasta aquellas que podrían resolver sus problemas mediante refacciones, ampliaciones o mejoras en el acceso a servicios esenciales.

Dentro del universo analizado aparecen 430.113 hogares en situación de allegamiento, es decir, aquellos en los que dos o más grupos familiares comparten una misma vivienda. Otros 127.916 hogares viven en viviendas consideradas irrecuperables y, por lo tanto, necesitan ser reemplazadas.

Cuando se incorporan factores ambientales, como vivir cerca de basurales o en zonas con riesgo de inundación, el déficit cuantitativo alcanza a 1.956.819 hogares, equivalentes al 13,2% del total. Se trata del grupo que, según el informe, requiere una nueva vivienda.

En paralelo, otros 4.026.422 hogares, el 27,1%, podrían mejorar sus condiciones mediante intervenciones sobre las viviendas existentes o mediante la conexión y mejora de servicios.

La situación presenta fuertes diferencias entre las provincias. Jujuy encabeza el ranking con el 72% de sus hogares afectados por algún tipo de déficit habitacional. Le siguen San Juan y Tucumán, con el 60% cada una; Chaco, con el 59%; Salta, con el 54%; y Formosa y Corrientes, ambas con el 53%.

En el extremo opuesto aparecen la Ciudad de Buenos Aires, con el 16%, y Río Negro y Tierra del Fuego, con el 19% cada una.

El análisis también muestra diferencias según el tipo de problema. En el caso del allegamiento, Tierra del Fuego registra el porcentaje más elevado, con el 9,1%, seguida por Jujuy, con el 6,7%.

San Juan presenta un dato especialmente significativo en el déficit cuantitativo básico: el 13,9% de sus hogares se encuentra en viviendas irrecuperables. El porcentaje supera ampliamente el promedio nacional, ubicado en el 0,9%.

Cuando se consideran también los riesgos ambientales, Tucumán aparece al frente con el 32,4% de sus hogares afectados. Le siguen Jujuy, con el 30,3%, y Corrientes, con el 25,1%. Salta alcanza el 17,1% y la provincia de Buenos Aires, el 14,7%.

Las dificultades vinculadas con la calidad de los materiales y el hacinamiento también muestran una fuerte concentración territorial. San Juan registra el 39,3% de los hogares en esta situación, seguida por Formosa, con el 37,3%, y Jujuy, con el 32,3%.

La Rioja alcanza el 29%, Santiago del Estero el 27,7%, mientras que Chaco y Salta llegan al 27,5%.

En cuanto a las deficiencias relacionadas con el acceso al agua, baño y desagüe, los mayores porcentajes corresponden a Chaco, con el 14,1%; Buenos Aires, con el 10,3%; Santiago del Estero, con el 10%; y Misiones, con el 9,4%.

Además de analizar la proporción de hogares afectados, el estudio permite observar dónde se concentra la mayor cantidad de casos. La Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Santa Fe reúnen alrededor de cuatro millones de hogares con algún tipo de déficit.

La provincia de Buenos Aires concentra por sí sola el 48% del déficit habitacional total del país, pese a representar cerca del 40% de los hogares. Si se considera exclusivamente el déficit cuantitativo ampliado, su participación asciende al 62%.

Córdoba representa el 6% del déficit nacional y Santa Fe, el 7%. En tanto, el Noroeste Argentino concentra el 13% de los hogares deficitarios pese a reunir alrededor del 10% de los hogares del país.

El Noreste también presenta una mayor concentración relativa: reúne el 8% de los hogares argentinos, pero representa el 10% de aquellos que presentan algún tipo de déficit. En la Patagonia ocurre lo contrario: allí vive aproximadamente el 6% de los hogares del país, pero concentra apenas el 3% de los hogares con carencias habitacionales.

La evolución histórica indica que el problema se mantiene desde hace años. El indicador alcanzaba el 43,8% en 2016, descendió al 41,5% en 2019 y volvió a subir al 43,1% durante 2020. Posteriormente, alcanzó su menor nivel en 2023, cuando se ubicó en el 39,3%, antes de subir nuevamente hasta el 40,3%.

El informe considera que estos datos reflejan una problemática estructural que presenta variaciones relativamente moderadas a lo largo del tiempo, aunque puede verse afectada por situaciones extraordinarias como la pandemia.

El nivel de ingresos también aparece relacionado con las condiciones habitacionales. Entre el 10% de los hogares de menores ingresos, el déficit alcanza al 42,6%. Los niveles se mantienen elevados durante los primeros deciles y disminuyen progresivamente entre los sectores de mayores ingresos, hasta llegar al 23,5% en el segmento más rico.

El relevamiento, sin embargo, tiene algunas limitaciones. La EPH se concentra en áreas urbanas de más de 2.000 habitantes y no incluye de manera completa las zonas rurales. Además, el propio análisis advierte sobre las dificultades para relevar determinados sectores de la población que viven en barrios populares o asentamientos.

Por ese motivo, el Observatorio señala que la magnitud real del déficit habitacional podría ser incluso mayor que la registrada por las estadísticas disponibles.

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