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La planificación familiar debe ser una responsabilidad compartida y, para eso, será necesario que las farmacéuticas desarrollen anticonceptivos para hombres que sean eficaces y seguros, que se puedan adquirir fácilmente y a costes asequibles y cuyos efectos sean reversibles.

Con estos requisitos, publicados este martes en el primer documento guía sobre anticoncepción masculina, la Organización Mundial de la Salud (OMS) da un decisivo espaldarazo a los nuevos desarrollos farmacéuticos que controlen la producción, funcionamiento o el transporte de los espermatozoides para evitar los embarazos no deseados. La institución sostiene que producir nuevos métodos para ellos ―además del condón o la vasectomía― tiene “una importancia fundamental” para ampliar las opciones que permitan elegir la maternidad o la paternidad y “aliviar la carga [de planificación hormonal] que recae de manera desproporcionada sobre las mujeres”.

El doctor James Kiarie, jefe de la Unidad de Anticoncepción y Atención a la Fertilidad del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva e Investigación de la OMS, defiende que este es un esfuerzo que “mejoraría la igualdad de género”. Además, sostiene que “su disponibilidad abordaría las razones más comunes para dejar de utilizar anticonceptivos: los efectos secundarios o las preocupaciones por la salud”.

La Iniciativa de Anticoncepción Masculina, una organización que apoya el desarrollo de medicamentos no hormonales, calcula que algunos de los primeros productos, como los obstructores de vasos que transportan los espermatozoides o algunas pastillas podrían tardar en salir al mercado, por lo menos, unos cinco años. Actualmente, el método con más avances es uno hormonal que combina la testosterona con un progestágeno para interrumpir la producción se células sexuales y que, actualmente, está en ensayos fase 2b, que evalúan la eficacia y la seguridad. No obstante, aún le quedan los ensayos clínicos de fase 3 y el seguimiento de fase 4.

La OMS, con el nuevo documento guía publicado este lunes, que técnicamente se conoce como un perfil de producto objetivo (TPP, por sus siglas en inglés), pretende “orientar e incentivar la investigación y el desarrollo en este ámbito concreto”, como explica Kiarie por correo electrónico. Este TPP es el primero en su tipo y servirá para que investigadores, desarrolladores de medicamentos, expertos en salud pública, organismos reguladores, donantes y organizaciones internacionales tengan parámetros comunes para avanzar en el desarrollo de nuevas pastillas, inyecciones, geles o implantes subdérmicos para los hombres. Kiarie agrega que las directrices servirán “como base para los debates con las autoridades reguladoras nacionales” para que haya consenso sobre “qué es un producto adecuado”. También evitará “divergencias y esfuerzos duplicados”.

Los lineamientos son orientativos y no determinarán si un anticonceptivo puede salir o no al mercado, pero sí marcan un estándar para que los nuevos métodos tengan una alta efectividad (de entre el 90% y 93%, como mínimo) y que se puedan adquirir a precios asequibles.

Por ejemplo, recomiendan que los métodos que interrumpan la espermatogénesis ―el proceso porque el que se forman los espermatozoides y que tarda entre 60 y 80 días― o los que inhiban las funciones de las células sexuales del hombre cuesten entre 5 y menos de 30 dólares al mes (entre 4 y 26 euros). También sugieren que un método de obstrucción de los conductos, mediante un gel inyectable o píldoras, cueste la mitad de lo que vale una vasectomía y sí garantice ser reversible. La OMS nota que en países de bajos y medianos ingresos, menos del 0,1% de los hombres opta por el procedimiento quirúrgico para no tener hijos.

De acuerdo con la OMS, el 48% de los embarazos no son planificados o deseados y, de estos, el 60% termina en aborto. Si la interrupción de la gestación se hace de forma irregular y sin supervisión profesional, especialmente en países con legislaciones restrictivas, pone en riesgo la vida de la mujer. Por eso, la organización sostiene que ampliar la oferta de anticonceptivos eficaces reduce la mortalidad materna, neonatal e infantil.

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