La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a impactar en los mercados internacionales, con un fuerte aumento del precio del petróleo y una creciente preocupación por el abastecimiento energético mundial.
El barril de Brent superó los 84 dólares, mientras que el crudo estadounidense (WTI) avanzó hasta los 79,20 dólares por barril, impulsado por los enfrentamientos en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de petróleo del mundo.
En el plano militar, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó una nueva serie de ataques contra objetivos iraníes vinculados a la capacidad militar desplegada en el estrecho. La ofensiva fue ordenada por el presidente Donald Trump, quien aseguró que su país mantendrá el control de la zona para garantizar la navegación comercial.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó ataques con misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Jordania, y afirmó que las operaciones continuarán.
La tensión también alcanzó al transporte marítimo. Emiratos Árabes Unidos denunció que dos petroleros fueron alcanzados por misiles iraníes en el estrecho de Ormuz, con un saldo de un tripulante fallecido y varios heridos. Además, la agencia marítima británica UKMTO informó que otro buque cisterna fue impactado por un misil frente a la costa de Omán.
En paralelo, el Parlamento iraní recibió un proyecto de ley para reforzar la gestión del estrecho de Ormuz, mientras Teherán reiteró que defenderá su soberanía sobre esa estratégica vía marítima.
La combinación de ataques militares, amenazas sobre el tránsito marítimo y el encarecimiento del petróleo mantiene en alerta a los mercados financieros, que siguen de cerca la evolución de un conflicto con potencial impacto sobre la economía mundial.
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