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Antes de pensar en el rendimiento, en los Mundiales suele imponerse el resultado. Y Argentina volvió a demostrar que, además de jugar, sabe sufrir. La ajustada victoria por 3-2 ante Cabo Verde dejó una valiosa lección: en una Copa del Mundo, superar la adversidad también fortalece al equipo.

La clasificación a los octavos de final estuvo marcada por una enorme descarga emocional en el Hard Rock Stadium de Miami, que se transformó en un escenario de celebración para los hinchas argentinos. En el centro de la escena volvió a aparecer Lionel Messi, líder futbolístico y espiritual de la Selección. A sus 39 años, el capitán condujo al equipo durante 120 minutos de alta exigencia física y mostró, una vez más, su compromiso y competitividad.

Sin embargo, el triunfo también expuso algunas debilidades. Argentina sufrió más de lo esperado, permitió el crecimiento de un Cabo Verde competitivo y mostró falencias defensivas y dificultades para controlar el mediocampo. La dependencia de Messi en varios pasajes del encuentro volvió a quedar en evidencia.

Otro de los grandes protagonistas fue Emiliano Martínez. El arquero respondió en el momento decisivo con una atajada determinante para sostener el resultado y reafirmó su condición de figura e ídolo de la selección. Junto a Cristian Romero y Lisandro Martínez conformó uno de los puntos más sólidos de un equipo que, en líneas generales, no defendió con la firmeza habitual.

Entre las conclusiones positivas sobresalió el ingreso de Leandro Paredes. Su presencia le dio mayor equilibrio al mediocampo y permitió liberar a Alexis Mac Allister, que encontró más espacios para participar en ataque. De cara al duelo de octavos frente a Egipto en Atlanta, el volante aparece como una opción concreta para integrar el equipo titular.

La actuación también abrió interrogantes sobre el rendimiento de algunos habituales titulares. Enzo Fernández aún no recupera su mejor nivel, mientras que Rodrigo De Paul tuvo una actuación irregular antes de ser reemplazado. Además, sorprendió que Giuliano Simeone no sumara minutos en un partido que requería mayor intensidad.

Por su parte, Cabo Verde confirmó que es un rival de crecimiento sostenido. Después de sus buenos resultados ante España y Uruguay, volvió a competir de igual a igual frente a una potencia mundial. El arquero Vozinha tuvo intervenciones destacadas y Sidny Lopes Cabral marcó un gol de gran categoría.

Argentina avanzó a los octavos de final, pero el partido dejó un mensaje claro: en los Mundiales no siempre se gana jugando bien. A veces, el sufrimiento también forma parte del camino hacia la gloria.

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