La presidenta de la Biblioteca Popular “Pizzurno”, Herminia Ridao, brindó detalles sobre la actualidad de la institución, marcada por una reducción en el horario de atención, la reorganización del personal y una compleja situación económica derivada de un acuerdo laboral alcanzado tras la desvinculación de una empleada.
Ridao explicó que actualmente la biblioteca atiende al público de 8:00 a 16:00, un horario que no pudo extenderse a las franjas que se cubrían en años anteriores debido a la disminución de personal registrada desde marzo “Una de las empleadas que se desempeñaba como directora técnica se desvinculó de la biblioteca”, señaló la dirigente. A partir de esa situación, la tarea quedó a cargo de la bibliotecaria Graciela Rodríguez, acompañada por las empleadas municipales Adriana Fernández y Graciela Antón.
Según indicó, el trabajo se reorganizó entre las tres para sostener la atención y los servicios que presta la entidad.
Regularización institucional
La presidenta también destacó que la biblioteca logró normalizar su situación legal y recuperar la plena vigencia de su personería jurídica, un aspecto que consideró fundamental para acceder nuevamente a beneficios y programas “Volvimos a tener disposición del subsidio nacional, que era una de las cuestiones que más nos preocupaba”, expresó.
Un acuerdo que compromete las finanzas
Uno de los puntos más delicados abordados por Ridao fue el relacionado con la desvinculación de una empleada y el posterior acuerdo alcanzado en sede judicial.
Durante la conferencia aclaró que no se trató de un juicio con sentencia firme, sino de un acuerdo entre las partes. La situación involucró a Marisol Moreno, quien se desempeñaba en la biblioteca y que, según explicó la presidenta, decidió priorizar su carrera docente “Al cumplir 25 años de servicio eligió seguir su carrera docente. Tomó otros horarios y se produjo una superposición con los de la biblioteca”, indicó.
Ridao sostuvo que la trabajadora realizó un retiro de tareas y posteriormente no regresó a sus funciones, situación que derivó en la desvinculación.
Como resultado del acuerdo alcanzado, la institución deberá afrontar el pago de 1,5 millones de pesos mensuales durante 18 meses, además de los costos y honorarios legales “Hemos pagado dos meses y nos quedan dieciséis”, precisó.
La dirigente reconoció que el compromiso económico representa un fuerte impacto para las finanzas de la biblioteca, que deberá sostener esos pagos hasta octubre de 2027 mientras continúa desarrollando sus actividades habituales.
Pese al escenario, Ridao destacó el esfuerzo que realiza la comisión directiva para mantener el funcionamiento de una institución histórica de la ciudad y garantizar la continuidad de los servicios que presta a la comunidad.
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