En el marco del paro docente de este jueves, el artista, actor y docente balcarceño Nito Lezcano difundió a través de sus redes sociales una carta en la que relató su experiencia personal que atravesó desde marzo de 2025, cuando fue notificado de una denuncia penal en su contra por un supuesto hecho ocurrido en una escuela.
Bajo el título “Mi vida expuesta, mi nombre condenado socialmente”, Lezcano repasó parte de su trayectoria vinculada al teatro, la docencia y distintas actividades culturales en Balcarce, para luego referirse al episodio que, de acuerdo con su relato, modificó su vida laboral y personal.
“Sin conocer detalles, ni quién me acusaba, al día siguiente mi imagen circuló en redes sociales entre insultos, agravios, supuestos y amenazas”, escribió.
Lezcano señaló que luego del episodio debió continuar dando clases mientras atravesaba la exposición pública. Según explicó, posteriormente fue trasladado a otro espacio “para protegerme”, donde permaneció durante aproximadamente un año y medio.
En su carta, afirmó que finalmente la Justicia le otorgó el sobreseimiento de la causa.
A partir de esa experiencia, Lezcano planteó una reflexión sobre el impacto que pueden tener las denuncias y la exposición en redes sociales antes de que exista una resolución judicial.
“Denunciar es un derecho y una herramienta necesaria. Pero también existe responsabilidad cuando una acusación injusta afecta la vida, el trabajo y el nombre de otra persona”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó lo que definió como una “condena social” que puede producirse mientras una investigación judicial todavía está en curso.
“Una denuncia pone en marcha un expediente y también rumores, prejuicios, aislamiento y condena social que muchas veces llega antes que cualquier resolución judicial”, expresó.
El artista también vinculó su experiencia con las condiciones que atraviesan los docentes y con la necesidad de contar con mecanismos de protección frente a situaciones de exposición.
“¿Quién responde ante el daño producido? ¿Quién repara el tiempo perdido? ¿Quién se hace cargo cuando la verdad llega? Y lo más importante: ¿Cómo se vuelve a enseñar sin miedo?”, planteó.
Finalmente, Lezcano cerró su carta reivindicando la posibilidad de continuar con su camino pese a lo vivido.
“Aprendí que comenzar de nuevo nunca es empezar de cero”, escribió, antes de señalar que intentará “seguir mi camino como siempre” y dedicar esas palabras a quienes, según expresó, resisten situaciones de violencia, aislamiento y dificultades para defenderse.
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