El Gobierno del presidente chileno José Antonio Kast mantiene en proceso de evaluación el proyecto Chile–China Express, un cable submarino de telecomunicaciones impulsado durante la administración de Gabriel Boric y cuestionado por autoridades estadounidenses debido a sus posibles implicancias estratégicas.
El biministro de Obras Públicas y Telecomunicaciones, Louis de Grange, confirmó que la iniciativa continúa avanzando en su etapa administrativa y aseguró que, por el momento, no ha sido descartada por el Ejecutivo.
“El tema del cable chino sigue su curso normal”, afirmó De Grange durante una entrevista con Tolerancia Cero, de CNN Chile. El funcionario explicó que actualmente se encuentra en una etapa de recopilación de información y revisión de antecedentes.
“Estamos en proceso de recopilación de información; se han planteado una serie de dudas, que son las dudas normales que se plantean a todas las empresas que requieren solicitar una concesión”, señaló.
De Grange también remarcó la intención del Gobierno de mantener vínculos con ambas potencias. “China y Estados Unidos son dos socios estratégicos para Chile, tremendamente importantes, y por supuesto que vamos a empujar las mejores relaciones con ambos”, sostuvo.
El Chile–China Express comenzó a ser tramitado durante la administración del expresidente Gabriel Boric y contempla una nueva conexión de fibra óptica submarina entre Chile y Asia.
Sus promotores sostienen que la infraestructura permitiría incrementar la capacidad de transmisión de datos, reducir costos y fortalecer el posicionamiento de Chile como un centro regional de conectividad digital.
Sin embargo, el proyecto también generó cuestionamientos vinculados con la seguridad de la información y el papel de empresas chinas en infraestructura considerada estratégica.
Entre las principales preocupaciones señaladas se encuentra el marco legal chino en materia de ciberseguridad e inteligencia, que establece obligaciones de cooperación con las autoridades estatales para determinados actores y actividades.
La continuidad del proyecto había sido puesta en duda por el embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, quien durante el cambio de mando afirmó que esperaba que la iniciativa no continuara.
“El cable chino ya se acabó. No creo que vaya a seguir, pero vamos a ver”, declaró Judd el 11 de marzo, aunque también reconoció que Chile tiene la potestad de decidir sobre sus propios proyectos.
Semanas antes, el diplomático había advertido sobre la preocupación existente en Washington respecto de la capacidad de Chile para proteger información sensible y había planteado que el proyecto podía generar una revisión de determinados mecanismos de intercambio de información entre ambos países.
Frente a esas advertencias, De Grange descartó que el Gobierno chileno tenga motivos para preocuparse por eventuales represalias y reivindicó la soberanía del país.
La decisión final sobre el Chile–China Express todavía requiere completar el proceso administrativo correspondiente. Por ahora, el Gobierno de Kast mantiene abierta la posibilidad de que el proyecto continúe avanzando.
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