Detrás de los proyectos comerciales que impulsa en Balcarce y Necochea, Oscar Merlo reconoce una historia ligada al trabajo familiar. Durante su visita a los estudios de GABAL, el empresario recordó sus primeros pasos en el negocio de los helados y habló de una forma de vida que hoy comparte con sus hijos: “Empezamos jugando y terminamos trabajando, pero con esa pasión que nos caracteriza”, expresó al describir el vínculo de su familia con la actividad. Contó que su padre continúa ligado a la fábrica y que su hijos ya lo acompañan en el trabajo.
Merlo explicó que el crecimiento de los emprendimientos también obliga a encontrar un equilibrio entre las responsabilidades laborales y la vida familiar. “Compartimos cosas de trabajo y cosas que tratamos de separar, porque a veces no es fácil convivir en un ámbito tan laboral”, reconoció.
En ese proceso, destacó la capacitación de la familia y de los equipos de trabajo como una herramienta para afrontar nuevos desafíos. Consideró que los cambios tecnológicos modificaron profundamente la manera de gestionar los negocios y que resulta necesario prepararse para incorporarlos: “La tecnología y la inteligencia artificial nos ayudan a trabajar de distinta manera”, señaló. Para Merlo, la velocidad de esas transformaciones exige revisar prácticas y adaptarse continuamente.
También explicó que su expansión hacia Necochea comenzó con una decisión vinculada a la actividad automotriz. Recordó que desde 2014 cuentan allí con una franquicia Quick Lane, dedicada a servicios de mecánica ligera para distintas marcas, que permitió acercar la atención a clientes de esa ciudad y de localidades de la zona.
Con el tiempo llegó la concesionaria y también crecieron las propuestas relacionadas con los helados, una actividad que definió como “el negocio familiar que tanto quiero”.
La charla dejó lugar, además, para una faceta menos conocida: su vínculo con la música. Merlo contó que toca la batería y que recientemente participó como músico invitado en una presentación en un café: “Me gusta mucho el rock nacional. Siempre me tiré más para lo pesado: Pappo, Riff”, reveló. Entre las obligaciones y los proyectos, encuentra en la música una manera de hacer una pausa: “Es parte de desconectar la cabeza”.
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