El dólar volvió a cotizar a $1.500 para la venta en el Banco Nación, un nivel que reactivó el interés de ahorristas e inversores y volvió a poner en discusión las estrategias de cobertura y resguardo de valor.
La divisa acumula una suba superior al 5% en junio, movimiento que borró las ganancias obtenidas en los últimos meses por quienes apostaron al denominado "carry trade", la estrategia de invertir en instrumentos en pesos para aprovechar las altas tasas de interés.
Los analistas atribuyen el repunte del tipo de cambio a una combinación de factores: una mayor demanda de cobertura de cara al segundo semestre, el vencimiento de bonos en pesos, el fin de la temporada de liquidación de divisas del agro y un contexto internacional de fortalecimiento del dólar.
Además, el pago de aguinaldos y el desarme de posiciones en moneda local incrementaron la presión sobre los dólares financieros, en un escenario marcado por la volatilidad y la incertidumbre sobre la evolución de las tasas de interés.
Pese al reciente avance del dólar, los especialistas no muestran una postura unánime. De ocho analistas consultados, tres recomendaron comprar dólares, uno sugirió vender y cuatro optaron por mantener la cautela y esperar una mayor definición del mercado.
Entre las proyecciones para el segundo semestre, algunos expertos estiman que el dólar podría cerrar el año entre $1.630 y $1.650, aunque advierten que la conveniencia de dolarizarse dependerá del nivel de las tasas en pesos y del perfil de riesgo de cada inversor.
Por ahora, el consenso del mercado apunta a la prudencia. Los especialistas coinciden en que la evolución de las tasas de interés, la oferta de divisas y la demanda estacional serán factores clave para determinar el rumbo del dólar en los próximos meses.
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