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El narcisismo puede manifestarse de distintas maneras dentro de una relación y no siempre está relacionado con la vanidad o el deseo de llamar la atención. Cuando determinados comportamientos se vuelven reiterados y afectan la autoestima, generan culpa o dificultan la posibilidad de poner límites, pueden convertirse en señales de un vínculo perjudicial.

La psicóloga Viviana Kelmanowicz explicó que en su práctica profesional suele recibir a personas que llegan preocupadas por relaciones en las que se sienten ignoradas, desvalorizadas o permanentemente responsables de los conflictos. En cambio, no es habitual que quienes presentan comportamientos narcisistas se identifiquen a sí mismos de esa manera.

La especialista diferenció los rasgos narcisistas, que pueden aparecer en cualquier persona, de un trastorno de personalidad narcisista, que requiere una evaluación profesional. Tener orgullo por los propios logros, disfrutar de un reconocimiento o querer sentirse valorado no constituye por sí solo un problema.

La dificultad aparece cuando la autoestima depende de manera excesiva de la aprobación externa. En esos casos, una crítica, una falta de reconocimiento o una situación que no responde a las expectativas pueden provocar una reacción desproporcionada, como enojo, rechazo o frustración.

Según Kelmanowicz, una persona puede atravesar una situación adversa y continuar con su vida, mientras que alguien con una necesidad permanente de validación puede experimentar mayores dificultades para tolerar que otros no reconozcan sus capacidades o méritos.

Uno de los patrones que la psicóloga considera especialmente relevantes es el ciclo de idealización y posterior desvalorización. Al comienzo de una relación, la persona puede mostrarse extremadamente atenta, afectuosa y encantadora. El otro puede sentirse elegido, admirado y especialmente importante.

Sin embargo, esa dinámica puede modificarse cuando aparecen diferencias, críticas o situaciones que cuestionan la imagen que la persona tiene de sí misma. Allí pueden surgir conductas como el rechazo, la indiferencia o la denominada “ley de hielo”.

Kelmanowicz utilizó el concepto de “relación cigarrillo” para describir vínculos que generan sufrimiento pero, al mismo tiempo, mantienen una fuerte necesidad de regresar a ellos. La comparación apunta a una dinámica en la que el malestar convive con la expectativa de recuperar los momentos iniciales de cercanía, afecto y reconocimiento.

La especialista remarcó que una conducta aislada no alcanza para definir a una persona como narcisista. Lo importante es observar si existe un patrón que se repite y cuál es el impacto que produce en quienes forman parte del vínculo.

Entre las señales que pueden generar preocupación mencionó la exageración de los propios logros, la necesidad permanente de proyectar una imagen de éxito y la dificultad para reconocer errores o situaciones adversas.

También puede aparecer una tendencia a desvalorizar a otras personas. Esa conducta puede comenzar dirigida hacia terceros y, con el tiempo, trasladarse hacia la pareja, los amigos o los integrantes de la familia.

Otro aspecto señalado por la psicóloga es la dificultad para tolerar la crítica y la frustración. Frente a un cuestionamiento, una persona puede revisar su comportamiento y aceptar que cometió un error. En otros casos, la respuesta puede ser de enojo, rechazo o descalificación hacia quien realizó la observación.

Kelmanowicz también se refirió al denominado “narcisismo vulnerable”, una modalidad que no necesariamente se expresa a través de una actitud abiertamente grandiosa. En estos casos, la persona puede adoptar de manera constante el papel de víctima y considerar que su sufrimiento es siempre mayor que el de los demás.

Esta dinámica también puede afectar la capacidad de escuchar y acompañar emocionalmente a otros. La especialista diferenció la empatía cognitiva de la emocional: una persona puede comprender intelectualmente que alguien está atravesando un problema sin necesariamente involucrarse emocionalmente con su sufrimiento.

La posición de víctima permanente puede llevar además a considerar que los demás tienen una deuda o que corresponde recibir un trato especial. En ese contexto, la relación puede quedar organizada alrededor de las necesidades de una sola persona.

La psicóloga insistió en que la vanidad, por sí misma, no constituye narcisismo patológico. Una persona puede preocuparse por su apariencia, sentirse orgullosa de sus logros o disfrutar de los elogios sin que eso implique necesariamente un trastorno.

El diagnóstico de un trastorno de personalidad narcisista corresponde a profesionales especializados y requiere analizar un conjunto de comportamientos y su permanencia a lo largo del tiempo.

En los vínculos familiares, establecer límites puede resultar especialmente complejo. Cuando se trata de padres, madres, hijos o hermanos, alejarse completamente de la relación no siempre es una alternativa posible.

Por eso, para quienes atraviesan este tipo de situaciones, aprender a establecer límites puede convertirse en una herramienta importante. Según Kelmanowicz, esos cambios pueden generar fuertes reacciones en familias donde durante años se evitaron determinadas conversaciones para preservar la convivencia.

La aparición de un límite puede modificar una dinámica que se había mantenido durante mucho tiempo. La persona que antes aceptaba determinadas conductas puede comenzar a cuestionarlas o dejar de responder de la misma manera, lo que puede provocar enojo o conflicto.

En definitiva, la clave no está en identificar rápidamente a alguien como “narcisista”, sino en observar cómo funciona el vínculo. La repetición de conductas de desvalorización, manipulación, dependencia de la aprobación, falta de empatía o dificultad para respetar límites puede ser una señal de que la relación está generando un perjuicio emocional.

Ante situaciones persistentes de este tipo, la evaluación de un profesional de la salud mental puede ayudar a comprender la dinámica del vínculo y a encontrar herramientas para establecer límites y proteger el bienestar emocional.

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