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La psicóloga y docente Alejandra Marchegiani brindó una reflexión sobre la prevención del suicidio, una problemática que continúa atravesada por el miedo, los mitos y los tabúes Hablar de suicidio y de intento de suicidio no es fácil, pero sí es necesario”, afirmó. En ese sentido, explicó que se trata de una problemática compleja y multicausal que involucra la historia personal de cada individuo, pero también alcanza a sus familiares, amigos, escuelas, instituciones, hospitales y a toda la comunidad.

Marchegiani propuso no limitar el análisis a preguntarse por qué una persona llega a pensar en quitarse la vida. En cambio, planteó la necesidad de observar qué estaba ocurriendo previamente, cuáles eran las señales y qué expresiones o cambios pudieron pasar inadvertidos.

Posibles señales de alerta

La profesional aclaró que no existe una única señal y que estas manifestaciones deben observarse en conjunto. Entre ellas mencionó los cambios emocionales, como tristeza, angustia, irritabilidad o enojo.

También pidió prestar atención al aislamiento de familiares y amigos, el abandono de actividades habituales, la disminución del rendimiento escolar y las modificaciones importantes en el sueño o la alimentación.

A estas conductas pueden sumarse expresiones como “no puedo más”, “no tiene sentido seguir” u “ojalá pudiera desaparecer”. Ante estas situaciones, recomendó acercarse, preguntar directamente qué está sucediendo, ofrecer un espacio para hablar y solicitar ayuda profesional.

Acompañar sin sentirse culpable

Marchegiani destacó el papel de las familias en la escucha y la detección de cambios, aunque aclaró que no deben afrontar estas situaciones en soledad ni sentirse culpables: “La familia puede escuchar, acompañar, observar esos cambios y generar un espacio de escucha. Pero, sobre todo, puede pedir ayuda profesional”, señaló.

La psicóloga también se refirió al rol de las escuelas, especialmente porque son espacios transitados diariamente por adolescentes y jóvenes. Un docente, preceptor, compañero o integrante de un equipo educativo puede ser la primera persona en advertir un cambio.

En esos casos, la institución puede escuchar, contener, comunicar lo que sucede y activar los mecanismos de cuidado. Sin embargo, remarcó que la escuela no reemplaza al sistema de salud, sino que debe articular su intervención con profesionales y otros integrantes de la red comunitaria.

Una respuesta colectiva

La prevención, sostuvo Marchegiani, no puede quedar exclusivamente bajo la responsabilidad de la familia, los amigos, la escuela o el hospital. Requiere la participación coordinada de instituciones deportivas, clubes, organizaciones comunitarias, establecimientos educativos, familias y equipos sanitarios.

Finalmente, dirigió un mensaje especial a los adolescentes: “Pedir ayuda no te hace débil. Hablar y contar lo que te pasa no molesta a los adultos. No tenés que poder con todo ni esperar a llegar al límite para pedir ayuda”: “Siempre hay alguien dispuesto a escucharte. El silencio no te protege. Ponerle voz al suicidio nos permite conocer, detectar e intervenir”, concluyó.

Si vos o alguien cercano necesita asistencia urgente, puede comunicarse gratuitamente con la Línea Nacional de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental al 0800-999-0091, disponible las 24 horas, o acudir a una guardia hospitalaria. 

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