Un vecino de la ciudad hizo llegar a la redacción de GABAL una carta de opinión en la que expresa su preocupación por el rumbo del debate internacional en torno a Venezuela, al considerar que la discusión se centra casi exclusivamente en intereses geopolíticos y económicos, dejando en segundo plano la crisis humanitaria que atraviesa la población.
"Hace tiempo que vengo siguiendo lo que pasa en Venezuela y sinceramente me preocupa hacia dónde se está llevando la discusión. Hoy pareciera que el eje está puesto casi exclusivamente en el petróleo, en quién se queda con este recurso estratégico pero es triste que, una vez más, los intereses de países como Estados Unidos, Rusia o China tapen lo verdaderamente importante que es la destrucción de la vida de millones de venezolanos.
Nos estamos olvidando de algo central y es que Venezuela está gobernada por un presidente ilegítimo como Nicolás Maduro, que hace años viene sosteniendo el poder mediante el fraude, la represión y la corrupción.
Mientras el mundo debate geopolítica, hay personas que se quedan sin futuro. Según datos publicados por Infobae, más de ocho millones de venezolanos se vieron obligados a abandonar su país, dejando atrás hogares, familias, amigos y una vida entera.
El derecho internacional establece el principio de no intervención militar entre Estados para prevenir guerras abiertas. Sin embargo, ese principio parece no aplicarse con la misma firmeza cuando la injerencia adopta formas indirectas como la presión política, económica o institucional, aun cuando misiones internacionales de la ONU han señalado que el régimen de Nicolás Maduro deberá rendir cuentas por crímenes de lesa humanidad. En ese contexto, hoy Oriente está ingresando “libremente” a América Latina, no con ejércitos, sino a través de la corrupción, el narcotráfico, el espionaje y la manipulación de procesos democráticos.
Es decir, no hace falta una invasión cuando se pueden comprar voluntades, condicionar gobiernos o vaciar países desde adentro. A eso se le suma el avance de empresas extranjeras que rompen los mercados internos, destruyen la producción nacional y dejan a los países cada vez más dependientes.
Estados Unidos, con todos sus errores (demasiados en lo personal), fue durante años un referente en la protección del mundo occidental y ciertos valores democráticos. Hoy ese liderazgo está claramente desgastado, mientras crece la influencia de potencias que no creen en la libertad, la democracia ni en la transparencia.
No se puede permitir que personas como Maduro sigan en el poder, robando recursos, entregándolos a China o Rusia, y generando más inseguridad, violencia y desestabilización en toda América Latina y esto no es solo un problema de un país, es un problema regional.
Mirar para otro lado, enfocarse únicamente en el petróleo y no en las personas, es ser parte del problema. Defender la democracia no puede ser selectivo ni conveniente: o se defiende siempre, o no se defiende nunca"
Santiago Garrido
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