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En el marco de la 33ª Fiesta Nacional del Automovilismo y desde el estudio especial de GABAL en el Hotel 646, estuvo presente Kiara Ponce, ganadora del Fangio de Oro de la Fiesta del Deporte, que se desarrolló este jueves en el escenario principal de la FNA.

La deportista, referente del karate, llegó al estudio con ambos reconocimientos: el Fangio de Oro y el Fangio de Plata, este último obtenido nuevamente por su desempeño en la disciplina. “Todavía no caigo”, reconoció, entre risas y emoción, al relatar cómo vivió el momento de la premiación.

En diálogo con GABAL, Kiara admitió que no esperaba el máximo galardón. “Sabía que tenía una chance, pero este año dije: si tiene que ser mío, será; y si no, a seguir peleando como los años anteriores”, expresó. En ese sentido, recordó que estuvo cerca en ediciones previas y sintetizó la consagración con una frase que repitió al bajar del escenario: “La tercera es la vencida”.

La karateca remarcó que el Fangio de Oro era un objetivo pendiente. “No desmerezco para nada el Fangio de Plata, porque me acompañó durante toda mi carrera, pero para un deportista el de Oro es lo máximo”, afirmó. Con este logro, alcanzó siete estatuillas Fangio, aunque es la primera vez que obtiene el Oro.

Consultada por su familia, Kiara destacó el rol fundamental de sus padres y hermanos. Contó que su papá estaba filmando la premiación y que, cuando escuchó su nombre, “empezó a llorar”. “Cuando subí al escenario los vi en un rinconcito: mi mamá, mis primos, todos emocionados. Eso fue increíble”, relató. “Lo primero que se me vino a la cabeza cuando dijeron mi nombre fue mi familia, sin dudas”.

Sobre el futuro deportivo, señaló que el Fangio de Oro funciona como un impulso extra. “Esto te deja la vara muy alta. Ahora decís: si este año se pudo, ¿por qué no el que viene?”, explicó. En lo inmediato, adelantó que en abril participará de una concentración, además de torneos nacionales en mayo y julio, mientras espera definiciones sobre una posible clasificación al Mundial, previsto para agosto.

La celebración continuó en familia y con sorpresas: comerciantes locales le obsequiaron un asado y chorizos para el festejo. “Recién estaba entendiendo que había ganado y encima me regalaban eso. Fue hermoso”, contó.

Antes de despedirse, Kiara agradeció a entrenadores y personas que la acompañaron a lo largo de su carrera, tanto en Balcarce como en Tandil, donde actualmente estudia. “Esto no es de un día para otro, es un proceso de años. Nada de esto sería posible sin la gente que estuvo y está en el camino”, concluyó.

Con el Fangio de Oro ya reservado en la vitrina de su casa —“al medio y bien adelante”—, Kiara Ponce cerró una noche que definió con una sola palabra: única.

Mirà la Fiesta del Automovilismo en vivo: 

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