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La costarricense Rebeca Grynspan volvió a obtener la mayor cantidad de votos en la quinta ronda, pero su candidatura enfrenta el veto de Estados Unidos. Rafael Grossi quedó segundo y también tiene un veto de un miembro permanente, en su caso Reino Unido.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas volvió a quedar sin acuerdo para definir al próximo secretario general de la organización. En la quinta votación, la costarricense Rebeca Grynspan volvió a reunir la mayor cantidad de apoyos, aunque su candidatura continúa bloqueada por el veto de uno de los cinco miembros permanentes del organismo.

Grynspan obtuvo 9 votos a favor, 6 en contra y ninguna abstención, mientras que el argentino Rafael Grossi consiguió 6 votos positivos, 7 negativos y 2 abstenciones. En tercer lugar quedó Carolyn Rodrigues-Birkett, con 5 votos a favor, 9 en contra y una abstención.

La falta de consenso impide avanzar hacia una definición mientras se acerca el final del mandato del actual secretario general, Antonio Guterres, que dejará el cargo en los próximos meses.

Después de cinco rondas de consultas, la competencia parece concentrarse principalmente entre Grynspan y Grossi. Sin embargo, ambos enfrentan obstáculos dentro del Consejo de Seguridad debido a la posición de miembros permanentes con capacidad de veto.

Según la información citada en ámbitos diplomáticos de Nueva York, Washington, Londres, Moscú y Beijing, Estados Unidos se opone a Grynspan, mientras que Reino Unido mantiene reparos frente a Grossi.

El Consejo de Seguridad está integrado por 15 países, de los cuales cinco —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— son miembros permanentes y cuentan con poder de veto.

Para que una recomendación avance, un candidato necesita reunir los apoyos suficientes sin recibir un voto negativo de ninguno de esos cinco países.

La elección del próximo secretario general quedó atravesada por las diferencias diplomáticas entre Estados Unidos y China.

La Casa Blanca respalda la candidatura de Rafael Grossi, mientras que Beijing mantiene su apoyo a Rebeca Grynspan, en un escenario en el que los dos países buscan influir en la definición del próximo jefe de Naciones Unidas.

China también respaldó, dentro del marco de los BRICS, una resolución que plantea la necesidad de considerar una candidatura latinoamericana y femenina para el máximo cargo de la organización.

El documento señala que ninguna mujer fue elegida hasta ahora como secretaria general de la ONU y destaca la escasa representación histórica de América Latina y el Caribe y de África en el puesto.

La candidatura de Rafael Grossi fue presentada por Argentina y cuenta con el respaldo de Estados Unidos. Sin embargo, el principal obstáculo para su avance es la posición del Reino Unido.

La relación entre Londres y Buenos Aires también agrega una dimensión geopolítica a la disputa, debido al histórico reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Para que Grossi pueda avanzar, la diplomacia argentina deberá buscar que Reino Unido modifique su posición y pase de una postura de rechazo a una eventual abstención.

En el caso de Grynspan, el desafío será lograr que Estados Unidos abandone su oposición o adopte una posición que permita continuar con el proceso.

El resto de los postulantes quedó considerablemente más lejos de los dos principales candidatos.

Olara Otunnu obtuvo 3 votos a favor, Macky Sall consiguió 5, María Fernanda Espinosa reunió 3 y Ivonne A-Baki no recibió ningún voto positivo.

Con estos resultados, la competencia comenzó a concentrarse en Grynspan y Grossi, mientras que los demás nombres pierden posibilidades de llegar a la etapa final del proceso.

La definición podría continuar en una nueva ronda de consultas prevista para el 16 de octubre.

El procedimiento mantiene el carácter secreto de las votaciones. Los miembros permanentes utilizan boletas de un color y los no permanentes emplean otro, lo que permite posteriormente identificar si los votos negativos corresponden a un veto de las cinco potencias con derecho a veto o al rechazo de alguno de los otros integrantes del Consejo.

Mientras Washington y Beijing no alcancen un entendimiento sobre el candidato que pueda reunir el consenso necesario, el proceso continuará abierto y la designación del sucesor de Guterres seguirá siendo una de las principales disputas diplomáticas dentro de Naciones Unidas.

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