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El juicio oral contra Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido el 12 de julio de 2018 en el complejo habitacional Samoré, en Villa Lugano, tuvo este miércoles su segunda audiencia. La jornada estuvo marcada por los testimonios de personas vinculadas a la víctima, al músico y al entorno que presenció los momentos posteriores al crimen.

Uno de los testimonios más relevantes fue el de Raúl Alberto Prieto Inbernoz, padrastro de Agustina Inbernoz, quien acompañaba a Álvarez la noche del homicidio. El hombre aseguró que poco después del hecho el músico le contó lo sucedido y le dijo: “Maté a un chabón”.

Prieto Inbernoz relató que inicialmente no creyó en la confesión y pensó que podía tratarse de una broma. Ambos se dirigían a Pinar de Rocha, donde habían acordado encontrarse, y continuaron caminando. Sin embargo, posteriormente regresó junto a la madre de Álvarez al complejo Samoré para comprobar lo ocurrido.

Según explicó, una vecina les señaló el lugar donde había ocurrido el ataque y allí observaron una mancha de sangre. “Ahí me cayó la ficha”, recordó durante su declaración.

El testigo también contó que, durante el trayecto posterior, Álvarez manifestó su intención de entregarse. “Me quiero entregar”, le habría dicho antes de bajarse del vehículo en la zona de Caseros.

Prieto Inbernoz también reconstruyó el relato que recibió de su hijastra sobre la pelea previa. Según sostuvo, Díaz habría provocado y hostigado a Álvarez durante un período prolongado, con insultos, empujones y agresiones. También afirmó que otra persona intentó retirarlo del lugar, aunque no logró hacerlo.

Agustina Inbernoz declaró por videoconferencia desde California. Durante su testimonio aseguró que Díaz fue a enfrentar a Álvarez y que buscó pelea. Sin embargo, aclaró que no vio el momento de los disparos porque se dio vuelta cuando escuchó las detonaciones.

La mujer reconoció además que, después del crimen, descartó el arma homicida en una alcantarilla de la autopista Dellepiane y que luego se dirigió junto a Álvarez al boliche Pinar de Rocha. En distintos momentos de su declaración manifestó no recordar con precisión algunos detalles de aquella noche.

Otro testimonio destacado fue el de Marcelo Pedroso, vecino del complejo Samoré que escuchó los disparos desde su departamento. El hombre explicó que estaba junto a su pareja cuando escucharon las detonaciones y decidieron asomarse por la ventana.

Pedroso afirmó que observó a una persona tendida sobre la vereda y a una mujer que se alejaba junto a un hombre. Según su relato, sospechó que se trataba de Álvarez porque lo conocía del barrio. La identificación, dijo, quedó confirmada cuando escucharon a la mujer gritar: “¿Qué hiciste, Cristian?”

El vecino recordó haber escuchado tres disparos y señaló que el automóvil utilizado después del ataque salió marcha atrás y tomó dirección hacia la colectora. También aseguró que llamó al 911 prácticamente de inmediato.

Durante el interrogatorio, Pedroso explicó que conocía a Álvarez de verlo habitualmente en el barrio y que, en alguna oportunidad, incluso lo había llevado en su vehículo a ensayar. “Se portaba bien”, sostuvo al describir su trato con el músico.

También declaró Verónica Román, expareja de Cristian Díaz y madre de una de sus hijas. Contó que mantuvo una relación de varios años con la víctima y que tenían una hija, actualmente de 16 años.

Román explicó que hacía aproximadamente cuatro o cinco años que no veía a Díaz cuando ocurrió el homicidio y aseguró que nunca lo había visto portar armas durante el tiempo que estuvieron juntos. También afirmó que desconocía que existieran conflictos previos entre Díaz y Álvarez.

Uno de los principales ejes de su declaración fue el impacto que la muerte tuvo sobre su hija. Según relató, la adolescente recibió asistencia psicológica y, con el inicio del juicio, volvió a preguntarse por las circunstancias de la muerte de su padre.

Román expresó ante el tribunal su expectativa de que el proceso permita esclarecer lo ocurrido y que se haga justicia por Díaz. También sostuvo que su hija quedó sin su padre como consecuencia del crimen.

Durante el contrainterrogatorio, la defensa de Álvarez buscó profundizar sobre el supuesto consumo de sustancias de Díaz y sobre la relación que mantenía con los distintos testigos. También intentó precisar detalles de la discusión previa al homicidio y las circunstancias en las que se habría producido el enfrentamiento.

Mientras se desarrollaban las declaraciones, Álvarez permaneció sentado en el banquillo y en distintos momentos escribió y garabateó sobre una hoja con una birome. En una pausa, cuando el presidente del tribunal le preguntó si estaba en condiciones de continuar, el músico respondió: “Estoy cansado, pero sigamos”.

Álvarez no declaró durante esta segunda audiencia. La defensa ya había anticipado que el músico prestará declaración en una etapa posterior del juicio.

El debate continuará con nuevos testimonios destinados a reconstruir la secuencia previa al ataque, los disparos y las horas posteriores al homicidio de Cristian Díaz. El tribunal deberá analizar las distintas versiones aportadas durante el proceso antes de avanzar hacia una definición sobre la responsabilidad penal del acusado.

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