En la antesala de un nuevo 2 de abril, la Casa del Bicentenario fue escenario de una jornada cargada de emoción y significado, donde la memoria se convirtió en palabra viva. Allí se presentó el libro “Memoria de Guerra – Exsoldado Combatiente en Malvinas”, una obra que trascendió el marco de un acto formal para consolidarse como un puente entre generaciones.
El encuentro se desarrolló en un clima de profundo respeto, poniendo de relieve que la evocación del conflicto del Atlántico Sur no se limita a la conmemoración, sino que implica un ejercicio activo de transmisión y construcción de conciencia colectiva. En ese contexto, el testimonio de un excombatiente adquirió un rol central como vehículo de verdad y memoria.
El autor, Leonardo Cirilo Corvalán, compartió el origen de la obra, nacida desde una experiencia íntima y atravesada por el dolor. “No soy un escritor de carrera, siempre me llevé mal con la gramática, pero sentí la necesidad de contar lo que vivimos”, expresó, resaltando la autenticidad de su relato.
Lejos de una narración bélica tradicional, Corvalán explicó que su intención fue reflejar las emociones vividas durante el conflicto: “No quería un relato de guerra, sino transmitir los temores, el sacrificio y lo que realmente sentimos allá”. En esa línea, el libro reconstruye vivencias personales y colectivas, con especial énfasis en el impacto humano de la guerra sobre jóvenes soldados.
Uno de los aspectos más destacados de la obra es su origen epistolar. Durante su estadía en las islas, el autor priorizó la comunicación con su familia. “Escribirle a mi familia era lo único que me unía con la civilización”, recordó. Con el paso del tiempo, esas cartas se transformaron en la base del libro: “Cuando las ordené, me di cuenta de que ahí estaba mi diario de guerra”.
La reconstrucción del material implicó también un proceso personal profundo. “Mi intención era que mis hijos pudieran sentir lo que yo viví”, señaló, dando forma a una obra que dialoga entre el joven de 18 años que escribió desde Malvinas y el adulto que hoy reflexiona sobre aquellas experiencias.
Durante la presentación, además, se concretó la entrega de ejemplares a instituciones educativas, bibliotecas, el Centro de Veteranos de Guerra y autoridades locales. La iniciativa busca consolidar el libro como herramienta pedagógica. “Hoy esta historia deja de ser individual para convertirse en patrimonio de toda la comunidad”, se destacó.
En ese sentido, el propio autor remarcó el valor educativo del material: “Fueron los docentes quienes me dijeron que esto hacía falta”. A partir de ese impulso, la obra incorpora una guía pedagógica pensada para facilitar su abordaje en el aula.
El camino hasta la publicación no estuvo exento de dificultades. Durante años, el proyecto permaneció inconcluso por cuestiones personales y económicas. “Me negué muchas veces a publicarlo, no quería lucrar con algo tan doloroso”, confesó. Finalmente, decidió avanzar: “Sentí que había que cerrarlo y compartirlo”.
La primera edición, de carácter autogestionado, permitió no solo su difusión, sino también su utilización con fines solidarios, ya que parte de los ejemplares fue destinada a colaborar con iniciativas del Centro de Exsoldados Combatientes.
“Para mí es una misión cumplida, pero todavía queda mucho por hacer”, concluyó Corvalán, dejando abierta la puerta para que más estudiantes y vecinos puedan acceder a este testimonio que busca mantener viva la memoria.
Te puede interesar: