La inflación de enero fue del 2,9%, según informó el INDEC, lo que representó una suba de una décima respecto del 2,8% registrado en diciembre. El dato se conoció en un contexto marcado por la polémica en torno a la postergación de la actualización metodológica del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que derivó en la salida de Marco Lavagna del organismo.
El resultado estuvo por encima de las previsiones oficiales y privadas. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central había estimado un 2,4%, mientras que consultoras privadas proyectaban un rango de entre 2,4% y 2,7%. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que el índice rondaría el 2,5%.
En la Ciudad de Buenos Aires, el IPC porteño había mostrado una suba del 3,1% en enero, impulsada por aumentos superiores al 15% en precios estacionales, aunque con una desaceleración en la inflación núcleo.
Según el informe oficial, la inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— fue del 2,6%, cuatro décimas por debajo de diciembre. En tanto, los estacionales aumentaron 5,7% y los regulados, 2,4%.
En términos interanuales, el IPC acumuló un incremento del 32,4%. El índice se mantiene por encima del 2%, umbral que el Gobierno considera clave para consolidar el proceso de desinflación y que no se perfora desde agosto, cuando marcó 1,9%. Desde junio, el indicador avanzó en siete de los últimos ocho meses.
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