En la mañana de este martes, David Millán, vecino de Balcarce y referente de la gastronomía venezolana en la ciudad, pasó por los estudios de GABAL para dialogar sobre la repercusión internacional que generó la caída del exmandatario venezolano Nicolás Maduro y el complejo escenario que atraviesa su país de origen.
Millán, nacido en la Isla de Margarita, recordó que llegó a la Argentina en 2017 junto a su esposa y su hijo, que entonces tenía apenas nueve meses. “La decisión estuvo marcada por la necesidad de garantizar lo básico para nuestro hijo. En Venezuela no había vacunas, no había insumos, era muy difícil cubrir necesidades esenciales”, explicó. A pesar de contar con un empleo estable en el sistema bancario venezolano, la situación económica y social terminó por empujarlos a emigrar.
Durante la entrevista, relató cómo se vivía la crisis desde adentro: “Trabajaba en un banco y manejábamos sacos llenos de dinero que no tenían valor real. La hiperinflación hacía que todo estuviera devaluado: autos, viviendas, ahorros”. Esa realidad, sostuvo, continúa afectando profundamente al país.
Consultado sobre la noticia de la caída de Maduro, Millán fue sincero: “La alegría es enorme, el corazón se acelera cuando escuchás algo así. Pero al mismo tiempo hay mucha incertidumbre. No se sabe qué va a pasar ahora, si realmente habrá un cambio o no”. También señaló que la situación en Venezuela sigue siendo tensa, con restricciones a la libertad de expresión y temor a represalias.
En contraste, destacó la experiencia de integración en la Argentina y, particularmente, en Balcarce. “El argentino es muy amiguero, no hay xenofobia. Eso hizo que nos adaptáramos rápido. Hoy incluso se consiguen muchos productos venezolanos; de alguna manera trajimos Venezuela con nosotros”, señaló.
Millán afirmó que no descarta volver algún día a su país, aunque por ahora solo piensa en hacerlo como turista. “Mi hijo es más balcarceño que venezolano. Tiene su vida acá, sus amigos. Arrancarlo de eso sería muy difícil”, reconoció.
Finalmente, invitó a la comunidad a conocer Sigue la Arepa, el emprendimiento familiar ubicado en calle 32, entre 17 y avenida Favaloro, donde comparte no solo sabores típicos de su tierra natal, sino también una historia de esfuerzo, desarraigo y reconstrucción lejos de casa.
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