Moscú prevé ampliar los suministros a 300.000 toneladas en octubre, 500.000 en noviembre y un millón en diciembre, en un contexto de tensiones energéticas internacionales y restricciones en el comercio de combustibles.
Rusia enviará este jueves un primer cargamento de 40.000 toneladas de diésel a Estados Unidos, en el marco de los acuerdos alcanzados entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump. Así lo anunció el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, quien indicó que los contratos comerciales se encuentran en la etapa final de firma.
Según declaraciones recogidas por la agencia estatal TASS, el embarque marcará el inicio de una serie de suministros destinados al mercado estadounidense. Moscú buscará ampliar las entregas de acuerdo con la capacidad operativa de sus refinerías y la disponibilidad de combustible.
Novak vinculó las operaciones con la conversación telefónica que mantuvieron Putin y Trump el 9 de octubre, durante la cual abordaron cuestiones relacionadas con el petróleo y sus derivados.
Rusia proyecta aumentar los envíos hasta diciembre
El Gobierno ruso prevé habilitar exportaciones de 300.000 toneladas de diésel en octubre, 500.000 en noviembre y un millón de toneladas en diciembre. A más largo plazo, el objetivo sería alcanzar los tres millones de toneladas mensuales, aunque el cumplimiento de esas proyecciones dependerá de la recuperación de la producción en las refinerías.
El funcionario aclaró que Rusia no restablecerá de inmediato sus volúmenes habituales de exportación. Varias plantas atravesaron períodos de mantenimiento, lo que condiciona la capacidad de procesamiento y limita la disponibilidad de combustible para los mercados internacionales.
En esta primera etapa, la demanda estadounidense tendrá prioridad dentro del esquema previsto. La posibilidad de ampliar los envíos hacia otros destinos dependerá de la producción adicional que pueda obtenerse durante los próximos meses.
El acuerdo busca aliviar las presiones sobre los precios energéticos
El entendimiento se produce en medio de las tensiones internacionales vinculadas con la guerra en Irán y las dificultades en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico para el comercio mundial de hidrocarburos.
Trump presentó el acuerdo como una medida para contribuir a aliviar los precios de los combustibles. Sin embargo, todavía no se divulgaron los términos financieros de las operaciones, las compañías participantes ni la distribución definitiva de los volúmenes comprometidos.
De acuerdo con la información difundida, Estados Unidos autorizó temporalmente determinadas operaciones vinculadas con el diésel ruso mediante una licencia del Departamento del Tesoro, con vigencia hasta abril de 2027.
Ucrania cuestiona los beneficios económicos para Moscú
El acuerdo generó críticas por parte de Ucrania y de dirigentes europeos, que advierten sobre las consecuencias financieras que una reanudación del comercio energético podría tener para Rusia mientras continúa la guerra.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, sostuvo que los ingresos derivados de las ventas de combustible fortalecerían los recursos económicos del Kremlin y contribuirían indirectamente a sostener su capacidad militar.
Desde Moscú, en cambio, las autoridades defienden la reanudación de las exportaciones como una forma de normalizar el comercio energético y aprovechar la capacidad de procesamiento de sus refinerías.
La partida del primer buque, prevista para el 22 de octubre, marcará el inicio operativo del acuerdo. Su evolución permitirá evaluar si Rusia logra incrementar los suministros en los volúmenes anunciados y qué impacto tendrá la operación sobre el mercado internacional de combustibles.
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