El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) puso en marcha una nueva metodología para medir la inflación en la Argentina, a partir de una actualización integral del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que redefine la canasta de bienes y servicios y las ponderaciones de cada rubro, con el objetivo de reflejar de manera más precisa los patrones de consumo actuales de los hogares.
El cambio comenzará a impactar en los datos oficiales que se difundirán a mediados de febrero, ya que el índice correspondiente a diciembre de 2025 será el último elaborado con la metodología vigente hasta ahora. De este modo, la inflación de enero de 2026 será la primera calculada bajo el nuevo esquema, marcando el inicio de una nueva etapa en la medición de precios minoristas.
La decisión implica el cierre de un ciclo metodológico de más de siete años sin modificaciones sustantivas, período en el que la estructura del gasto familiar se transformó de manera significativa debido a cambios tecnológicos, variaciones en los precios relativos y una mayor incidencia de los servicios en la vida cotidiana.
El nuevo esquema fue diseñado durante 2025 bajo la conducción de Marcos Lavagna. Si bien su desarrollo técnico comenzó a principios de ese año, su aplicación quedó sujeta a la evaluación y validación del Ministerio de Economía, que realizó pruebas internas durante varios meses para analizar la consistencia del indicador y su impacto en las mediciones mensuales.
Cambios en la canasta y las ponderaciones
El núcleo de la actualización está centrado en la redefinición de la canasta de bienes y servicios, ajustando el peso de cada rubro según patrones de consumo más recientes. En ese marco, algunos sectores ganarán relevancia dentro del índice, mientras que otros perderán incidencia en el cálculo final.
Desde este año, Alimentos y bebidas no alcohólicas representarán el 22,7% del IPC, frente al 26,9% que tenían en la medición anterior. En contrapartida, se registran fuertes incrementos en rubros vinculados a servicios esenciales.
El ítem Vivienda, electricidad, gas y otros combustibles pasará de 9,4% a 14,5%, un aumento de 5,1 puntos porcentuales, reflejando el mayor peso de las tarifas y los servicios básicos en el presupuesto de los hogares. En la misma línea, Transporte incrementará su participación del 11% al 14,3%, captando con mayor precisión el impacto de los costos de movilidad.
Otro cambio relevante se dará en Comunicaciones, que incluye telefonía móvil, internet y servicios digitales, y que duplicará su ponderación, al pasar del 2,8% al 5,1%, en sintonía con la centralidad que estos servicios tienen en el consumo cotidiano.
Por el contrario, Prendas de vestir y calzado reducirán su peso del 9,9% al 6,8%, mientras que Restaurantes y hoteles bajarán del 9% al 6,6%, evidenciando una reconfiguración del gasto de los argentinos.
Mayor precisión en la medición
Además de las nuevas ponderaciones, el INDEC incorporará ajustes metodológicos basados en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018, con adecuaciones técnicas destinadas a captar consumos más actuales y corregir distorsiones acumuladas con el paso del tiempo.
Desde el organismo aclararon que la actualización no implicará saltos abruptos en la inflación mensual, aunque sí permitirá medir con mayor precisión la evolución de los precios en rubros que hasta ahora estaban subrepresentados, mejorando así la calidad y utilidad de la información económica.
Los primeros datos oficiales con la nueva metodología corresponderán a enero de 2026 y se conocerán a mediados de febrero, cuando el nuevo IPC comience a funcionar plenamente como referencia oficial para el seguimiento de la inflación en la Argentina.
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