La bióloga Victoria Martín, licenciada en Biología Molecular por la Universidad Nacional de San Luis y doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Mar del Plata, explicó que la laguna se encuentra en un estado de "hipereutrofización", es decir, con una gran cantidad de nutrientes como nitrógeno y fósforo que favorecen el crecimiento exacerbado de estos microorganismos: las cianobacterias.
"Las cianobacterias siempre han existido, son organismos que llevan 3.500 millones de años en la Tierra y que realizan fotosíntesis, por lo que se las ve verdes. Sin embargo, cuando encuentran una gran cantidad de nutrientes disponibles, como los que provienen de residuos domiciliarios, la actividad ganadera o el uso de fertilizantes en los campos cercanos, crecen de manera descontrolada formando floraciones o 'blooms'", detalló Martín.
La especialista explicó que, además de la presencia de nutrientes, las condiciones climáticas también favorecen la proliferación de cianobacterias. "Les gusta crecer en aguas calmas, con temperaturas altas y poco viento", indicó. En el caso de La Brava, el monitoreo de la Subsecretaría de Recursos Hídricos y la Autoridad del Agua de la provincia de Buenos Aires confirmó que la laguna tiene actualmente "bandera sanitaria", lo que significa que no debería utilizarse para la recreación.
Consultada sobre los riesgos para la salud, al mantener contacto con el agua, Martín advirtió que algunas cianobacterias producen toxinas que pueden generar distintos problemas en las personas. "Algunas generan hepatotoxinas, que pueden provocar vómitos, náuseas y problemas hepáticos. Otras producen neurotoxinas, que pueden causar parálisis e incluso la muerte", señaló. Además, mencionó que también pueden afectar la piel y causar irritaciones.
Sobre las posibles soluciones, la bióloga explicó que en un ecosistema saludable existe un equilibrio natural, en el que las cianobacterias crecen y luego mueren, permitiendo que otras bacterias se alimenten de ellas y mantengan el ciclo del agua. Sin embargo, cuando el ingreso de nutrientes es constante, la proliferación de cianobacterias se mantiene todo el año. "Lo que vemos en nuestros monitoreos es que en La Brava hay floraciones en invierno y en verano. Lo que cambia son las especies".
Para realizar los monitoreos, Martín trabaja junto al Dr. Mauro Do Nascimiento y con la colaboración de habitantes de la zona y la Asociación Civil para el Fomento y la Protección del Paisaje de la Laguna La Brava (ALABRA). "Ellos nos avisan cuando ven cambios en el agua, nos envían muestras o nosotros vamos a tomarlas para analizarlas en el microscopio y ver qué especies están presentes y si producen toxinas", explicó. Además, destacó que la Provincia realiza monitoreos satelitales y envía informes al Municipio sobre la situación de la laguna.
Finalmente, Martín insistió en la importancia de seguir las recomendaciones sanitarias para evitar problemas de salud. "No debemos meternos en el agua si tiene manchas verdes. Si alguien entra en contacto con el agua contaminada, es fundamental bañarse de inmediato y cambiarse la ropa. Y si presenta síntomas, debe acudir al médico e informar que estuvo en contacto con cianobacterias", advirtió. También recomendó no consumir peces capturados en zonas donde el agua tenga un color verdoso. "La clave es evitar el contacto con el agua ante a presencia de cianobacterias en demasía", concluyó.
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