La disminución en las tasas de vacunación en Argentina encendió señales de alerta en el sistema sanitario, ya que una menor cobertura aumenta el riesgo de reaparición de enfermedades prevenibles como el sarampión, la tos ferina o la poliomielitis.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas esta situación no solo puede derivar en más contagios, sino también en un incremento de internaciones y complicaciones, especialmente en grupos vulnerables.
La pérdida de la inmunidad colectiva —la protección indirecta que se logra cuando la mayoría de la población está vacunada— deja más expuestas a personas que no pueden inmunizarse, como bebés o pacientes inmunocomprometidos.
“Durante los últimos 50 años, esta herramienta de salud pública ha salvado más de 150 millones de vidas”, sostuvo la médica Valeria El Haj, quien advirtió que el escenario actual es “frágil” por la caída sostenida en la vacunación infantil y adolescente.
En ese contexto, remarcó que uno de los principales desafíos actuales es la circulación de información falsa. “La evidencia científica es contundente”, señaló, y enumeró algunos puntos clave:
- Seguridad: las vacunas atraviesan años de pruebas antes de su aprobación y no existe evidencia que vincule su aplicación con el autismo u otros mitos difundidos.
- Eficacia: la higiene y el acceso al agua son fundamentales, pero no reemplazan la protección específica que brinda la vacunación.
- Carga inmunológica: aplicar varias vacunas en simultáneo es seguro y necesario para cumplir con el calendario.
- Grupos de riesgo: la vacunación durante el embarazo protege tanto a la madre como al bebé, y la vacuna antigripal previene una enfermedad que causa hasta 650.000 muertes anuales en el mundo.
“Recuperar la confianza social y garantizar el acceso igualitario son prioridades actuales”, afirmó El Haj, y subrayó que la vacunación “es una responsabilidad compartida”.
Datos que preocupan
Un relevamiento del CIPPEC indica que las coberturas del calendario nacional, gratuito y obligatorio, se mantienen por debajo del 95% recomendado desde 2018.
Entre 2022 y 2024, alrededor de 1,7 millones de niños no recibieron alguna vacuna correspondiente a su edad, con caídas más marcadas en refuerzos de la segunda infancia y la adolescencia.
Algunos ejemplos reflejan la magnitud del descenso:
- La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) alcanzó solo el 46,7% en niños de 5 años, cuando antes superaba el 90%.
- La cobertura contra la poliomielitis cayó al 47,6% en ese mismo grupo.
- La vacuna contra el VPH llegó en 2024 al 55,5% en mujeres y 50,9% en varones.
La situación también impacta en adultos y mayores de 65 años, que no siempre acceden a las dosis recomendadas.
Si bien el nivel de confianza en las vacunas en Argentina se mantiene alto —cercano al 86%, según la Fundación Bunge y Born—, los especialistas advierten que existe una reticencia creciente, impulsada por la desinformación y la falta de recomendación activa en algunos ámbitos de salud.
A esto se suman barreras de acceso, como horarios limitados en centros de vacunación, distancias o dificultades laborales, además de una menor percepción del riesgo debido al éxito histórico de las campañas de inmunización.
En este escenario, los especialistas coinciden en que reforzar las estrategias de vacunación es clave para evitar el regreso de enfermedades que ya estaban controladas.
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