Mark Carney y Recep Tayyip Erdogan anunciaron una asociación estratégica que incluye negociaciones para un tratado de libre comercio y proyectos conjuntos en sectores clave. Ambos gobiernos buscan elevar el intercambio comercial de USD 3.000 millones a USD 10.000 millones.
Canadá y Turquía anunciaron una nueva asociación estratégica para fortalecer sus relaciones económicas, militares y energéticas. El acuerdo fue presentado en Ankara por el primer ministro canadiense, Mark Carney, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante una reunión en el complejo presidencial.
El entendimiento contempla el inicio de negociaciones para un tratado de libre comercio, además de iniciativas conjuntas en defensa, transporte aéreo, energía, tecnología y cooperación entre ambas sociedades.
Carney destacó que el objetivo es ampliar las oportunidades comerciales y generar mayor prosperidad para los dos países. Según explicó, las futuras negociaciones buscarán reducir costos, eliminar barreras y ofrecer condiciones más previsibles para las empresas y los inversores.
Por su parte, Erdogan calificó el anuncio como un paso histórico y confirmó que las conversaciones comenzarán antes de finalizar el año.
La meta de alcanzar un comercio bilateral de USD 10.000 millones
Uno de los principales objetivos de la nueva asociación es incrementar el intercambio comercial entre ambos países, que actualmente ronda los USD 3.000 millones.
Erdogan afirmó que la primera meta será elevar esa cifra a USD 5.000 millones y avanzar posteriormente hacia los USD 10.000 millones, mediante nuevas medidas de cooperación económica y comercial.
El mandatario turco también anticipó su intención de visitar Canadá junto con una delegación empresarial para promover inversiones y ampliar los vínculos entre compañías de ambos países. Además, los gobiernos prevén aumentar las conexiones aéreas directas.
La iniciativa se enmarca en una estrategia de diversificación comercial de Canadá, que busca reducir su dependencia económica de Estados Unidos en medio de las tensiones generadas por los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump.
En ese contexto, Ottawa intensificó sus contactos con distintos socios internacionales, entre ellos países europeos, India, China y Arabia Saudita.
Energía nuclear, minerales críticos y tecnología
La cooperación energética constituye uno de los ejes centrales del acuerdo. Los ministros de Energía de ambos países trabajarán en iniciativas relacionadas con el gas natural licuado, la energía nuclear y los minerales estratégicos.
Turquía busca ampliar su capacidad de generación nuclear durante las próximas décadas y proyecta construir una segunda central en la costa del mar Negro. Actualmente, una primera planta se encuentra en construcción sobre la costa mediterránea, con participación de la empresa rusa Rosatom.
Canadá manifestó interés en aportar su experiencia tecnológica al desarrollo de futuros proyectos nucleares turcos. Entre las alternativas analizadas figura una propuesta vinculada a la tecnología Candu, de origen canadiense, para posibles centrales eléctricas.
Los dos gobiernos también prevén impulsar inversiones en inteligencia artificial, industria aeroespacial y producción militar, además de fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos.
Defensa y proyectos militares conjuntos
El acuerdo contempla una mayor colaboración entre empresas de defensa de Canadá y Turquía, con el objetivo de desarrollar proyectos conjuntos y ampliar las capacidades industriales de ambos países.
Carney sostuvo que los aliados deben poder confiar unos en otros para garantizar el acceso a equipos y tecnologías necesarias para su seguridad.
El entendimiento se produce después de que Canadá levantara en 2024 las restricciones a la exportación de armas hacia Turquía, establecidas en el contexto de las operaciones militares turcas en Siria y del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán.
La nueva etapa busca facilitar la cooperación industrial y reforzar los vínculos estratégicos entre los dos países.
Ucrania, Oriente Medio y los reclamos por derechos humanos
La declaración conjunta también incluyó compromisos para profundizar el diálogo sobre seguridad internacional y coordinación diplomática, con referencias a Ucrania, el Cáucaso Sur, Oriente Medio y Gaza.
Sin embargo, la visita de Carney estuvo acompañada por reclamos de organizaciones de derechos humanos. Amnistía Internacional pidió al Gobierno canadiense que abordara la situación política interna de Turquía durante las conversaciones bilaterales.
La organización expresó preocupación por las detenciones de periodistas, activistas y dirigentes opositores, así como por la situación del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, quien permanece detenido por acusaciones de corrupción que rechazó.
Amnistía Internacional advirtió que las cuestiones vinculadas con los derechos humanos y el Estado de derecho no deberían quedar relegadas frente a los intereses comerciales y estratégicos.
Pese a esas diferencias, ambos gobiernos presentaron la nueva asociación como el comienzo de una etapa de mayor cooperación. Las próximas negociaciones determinarán el alcance del futuro tratado comercial y las oportunidades de inversión en sectores considerados prioritarios para Canadá y Turquía.
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